Somos bendecidos incluso cuando no lo notamos.
Un hogar, descanso, alimento, paz para dormir y fuerzas para mañana. Eso no es rutina... es Dios cuidándonos en lo cotidiano.
Sean intensos con Dios.
Toquen la puerta.
Vuelvan a tocar. Insistan.
Jesús mismo dijo que quien pide, recibe; quien busca, halla y a quien llama, se le abre.