@Catedral1st4@DjGeniusvla@chaey0loml@xangua@Lijaro03@PitucoChill@HuevitoShinno Pereza debatir con un narcisista inculto. La ley perfectamente considera la posibilidad de coerción o manipulación en el tipo de relaciones que quieres defender. Precisamente porque la ley considera la inmadurez mental como una vulnerabilidad. Te pueden llevar a juicio sí o sí.
@Catedral1st4@DjGeniusvla@chaey0loml@xangua@Lijaro03@PitucoChill@HuevitoShinno Mezclando conceptos otra vez. Inteligencia, madurez mental y capacidad de consentimiento son cosas distintas. Ponte a leer antes de venir a argumentar tan mediocremente. No sé qué cayó por su propio peso, a mi no me interesa tener relaciones con menores de edad. No te preocupes
@Catedral1st4@DjGeniusvla@chaey0loml@xangua@Lijaro03@PitucoChill@HuevitoShinno Las asimetrías son relevantes para tu argumento inicial y después on irrelevantes para tu argumento de cierre. Bárbaro, que lógica de conceptos tan bien aplicada.👏
No son asimetrías de relaciones típicas. Son atípicas y por eso tu atracción a menores de edad es una parafilia.
@Catedral1st4@DjGeniusvla@chaey0loml@xangua@Lijaro03@PitucoChill@HuevitoShinno A ti que te gustan las definiciones, ¿nos regalas la de “parafilia”? Y también nos puedes dar la definición de ¿qué o cómo es una pareja “feliz y en paz” y una “infeliz y sin paz” como disyuntiva? Pero, por favor, hazlo sin caer en contradicciones filosóficas y subjetivas.
Tus padres están envejeciendo.
30 cosas que hacer con ellos antes de que el tiempo avance.
1. Graba su voz contando una historia. Un día, esa voz se convertirá en un sonido que nunca más podrás oír.
Mi padre fue infiel durante 18 años. Yo tengo 29. Mi madre tiene 55.
Me enteré por accidente.
Un mensaje que llegó a su celular mientras él se bañaba.
No era la primera vez.
Era una conversación larga. Años de historia. Fotos. Promesas.
Sentí rabia.
Asco.
Vergüenza.
Pensé en decírselo a mi madre de inmediato.
—No lo hagas —me dijo mi hermana menor cuando le conté—. La vas a destruir.
Durante días no pude mirar a mi padre a la cara.
Él notó algo.
—¿Te pasa algo? —preguntó.
Lo miré fijo.
—¿Desde cuándo? —le dije.
Se quedó blanco.
No negó nada.
—Es complicado —respondió.
No lo era.
Era traición.
Esa noche no dormí.
Tenía dos opciones:
Callar y mantener la familia “intacta”.
O decir la verdad y romper todo.
A la mañana siguiente me senté con mi madre.
—Necesito contarte algo —le dije.
No lloró cuando terminé.
No gritó.
Solo asintió.
—Lo sabía —me respondió.
Me quedé en silencio.
—Lo supe hace años —dijo—. Pero tenía miedo de quedarme sola.
Un mes después pidió el divorcio.
Mi padre dice que yo destruí la familia.
Algunos familiares me llaman imprudente.
Pero entendí algo que me cambió para siempre:
La verdad no rompe familias.
Las mentiras sostenidas durante años sí.
Y proteger una mentira nunca es proteger a alguien.
Si prestas atención a los patrones de tu vida, te darás cuenta de que todo siempre sale bien. Todo siempre te lleva a un destino mayor. Siempre creces y las cosas que crees que no puedes sobrevivir, de alguna manera divinamente las superas. Así es la vida. Siempre recuerda eso.