El auténtico “mediados de junio” es ese momento en el que te das cuenta de que hace un año tu vida era otra, y había personas que ahora ya no están. Y aunque duela un poco, también entiendes cuánto has cambiado tú.
No seré joven otra vez, por eso yo si mandé ese mensaje largo, si di esos abrazos, si lloro todo lo que quiero, rio en alto sin sentir vergüenza, amo con toda mi intensidad y sé que jamás me
arrepentiré.
De la ansiedad aprendí, que a pesar de mis miedos, de mis noches sin dormir, de que mi mente me haga creer que no puedo, siempre salgo adelante y me demuestro que sí puedo. Y a pesar que a diario vivo mi lucha, poco a poco va doliendo menos.