La foto de una derrota
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En cualquier tradición, el cadáver marca un límite. Antígona entierra a su hermano aun contra la orden del rey, porque considera que el poder no puede disponer del cuerpo del vencido. A los muertos se les lava, se les nombra, se les cubre.
Aquí no se cubren, se exhiben como botín de guerra. La bolsa no es una mortaja sino un empaque. Y caminar entre los cuerpos, sin siquiera quitarse la gorra, anula lo único que cualquier religión exige frente a un muerto, que es detenerse.
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Por otra parte, el Derecho Internacional Humanitario no distingue entre muertos buenos y malos. El combatiente muerto es persona protegida y la norma prohíbe exponerlo a la curiosidad pública. Esa prohibición no protege al muerto, protege a la madre que reconoce a su hijo en televisión, en fila, sobre el piso de una bodega.
Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos.
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Esta no es la foto de una victoria, sino de la pequeñez de un dirigente político que se autodenomina «católico» pero que no manifiesta el menor gesto de humanidad ni observa el más elemental respeto por los muertos.
Me encanta que por fin salgan a la luz todos los abusadores y acosadores sexuales en este país, no importa el gremio, hay que darles toda la visibilidad y que paguen por hijueputas.
Hablar de un delito sufrido, automáticamente te re victimiza, no solo por recordar el trauma y el abuso, sino también porque la sociedad te recrimina por el momento,m. ¿Porque ahora y no antes?
Y yo me pregunto, ¿porque no se hace algo para que dejen de existir abusos?
A todas las que se han animado a hablar, las abrazo.
A todas y cada una de las que no solo tuvieron que aguantarse los acosos, sino que ahora tienen que aguantarse a los que juzgan, a los que las cuestionan y a los que las ponen en duda, todo mi amor.
Es nuestro momento.
Muchos acosadores no actúan por deseo sexual sino por control o poder. El acoso puede convertirse en una forma de demostrar superioridad, humillar o intimidar.
Siento muchas emociones y ganas de llorar, me satisface y a la vez me conmueve un montón el hecho de que haya colegas que se atrevieron a denunciar y las escucharon. Pienso en mí y en tantas a las que nos tocó callar. Gracias 🙌
Ya no más vacas sagradas, ya no más mujeres acosadas en los medios, NUNCA MÁS 🥹🥹
La reacción de congelarse ante el acoso o abuso sexual es una forma del cerebro de salvar a la víctima, al menos mentalmente. Salir de la parálisis y del pánico constante para alzar la voz requiere valentía. Admiro a quienes decidieron denunciar a los agresores en Caracol.
Una mujer denuncia un abuso y lo primero que hacen es cuestionar el momento en que habló, no al agresor.
Así funciona la cultura que protege a los culpables y castiga a las víctimas.
Ahora entiendo por qué muchos no salen a rechazar de un lado o del otro, el acoso sexual en medios. El rabo de paja es inmenso. Se les devuelve como boomerang.
Lo de Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego no se puede suavizar.
Son demasiadas mujeres hablando. Demasiados años. Demasiado silencio impuesto.
Durante más de dos décadas, según denuncias públicas, algunos creyeron que el poder, la fama y un micrófono eran suficientes para intimidar y callar.
Se equivocaron.
Esto no es un “malentendido”. Es, si se comprueba, un abuso sistemático de poder dentro de los medios.
Y hay algo que ya cambió:
las mujeres dejaron de tener miedo.
Ahora toca que hablen las instituciones, que investiguen a fondo y que, si corresponde, haya consecuencias reales.
Porque el prestigio no puede seguir siendo escudo para nadie.
El silencio se rompió. Y no hay vuelta atrás.
Israel has KIDNAPPED 497 PEOPLE from 46 COUNTRIES from the Global Sumud Flotilla
This is a HUMANITARIAN MISSION, now it has become a global kidnapping by Israel