La vida laboral no siempre es el trabajo soñado, pero si es el lugar donde aprendemos a resistir, adaptarnos y descubrir de que estamos hechos. Entre jefes complicados, sueldos que se esfuman antes de llegar y días eternos, uno empieza a entender que trabajar no es solo ganar plata… también es ganar experiencia, paciencia y carácter.