SE ACABA LA SEMANA DE LOS MUÑECOS DE MADERA
Esta semana hemos asistido a un prodigio intelectual digno de estudio: miles de personas descubriendo que las imágenes de Semana Santa son, atención, “muñecos de madera”. Un hallazgo comparable a afirmar que la Capilla Sixtina es “un techo pintado” o que Velázquez se dedicaba a “dar brochazos”.
El problema no es la ignorancia. La ignorancia, al menos, puede corregirse. El problema es la intención disfrazada de ocurrencia brillante. Porque reducir siglos de arte, tradición e identidad a su materia prima no es describir: es vaciar.
Pero es un mecanismo muy eficaz. Si algo no te gusta, no lo discutes, no lo estudias, no lo entiendes. Lo ridiculizas. Lo conviertes en caricatura. Y, una vez convertido en caricatura, ya no merece respeto. Ni defensa.
Mientras tanto, quienes repiten lo de “muñecos de madera” creen estar demostrando una superioridad intelectual que, en realidad, consiste en no haber comprendido absolutamente nada. Porque no están describiendo la realidad, están simplificándola hasta hacerla irreconocible.
Curiosamente, este ejercicio de reducción nunca se aplica a otros ámbitos. Nadie llama “estructura de hormigón” a un museo, ni “pantalla iluminada” a una obra digital contemporánea. Solo ocurre con aquello que conecta con tradición, con historia, con identidad.
Casualidad.
Al final, no es una cuestión acerca de religión. Es algo mucho más incómodo: hay símbolos que recuerdan que existía algo antes de este presente vacío. Y eso, para algunos, es insoportable.
Por eso no lo atacan. Lo llaman “muñeco”. Y esperan que, a base de repetirlo, termine siéndolo.
Y aquí es donde la broma deja de ser broma. Porque lo de los “muñecos de madera” no es solo una ocurrencia desafortunada: encaja perfectamente en la lógica de la Agenda 2030 y su ideología.
Una agenda que no se presenta como ideológica —porque eso sería demasiado evidente—, sino como técnica, inevitable, casi moral. Pero que, en la práctica, necesita algo muy concreto: individuos desligados de sus raíces, de sus símbolos y de cualquier estructura cultural que no sea rediseñable. Porque lo permanente no se puede gobernar fácilmente.
Las tradiciones, como la Semana Santa, son un problema en ese esquema. No dependen de algoritmos, no responden a tendencias globales, no se adaptan a narrativas cambiantes. Son, en esencia, resistencia cultural.
Así que no se atacan de frente. Sería demasiado burdo. Se aplica algo mucho más eficaz: la ridiculización progresiva. Hoy son “muñecos de madera”. Mañana, una molestia urbana. Pasado, algo prescindible.
Y, cuando ya nadie las defiende, se sustituyen. Por nuevos rituales, nuevos valores, nuevas causas perfectamente alineadas con un marco global homogéneo.
La ironía es exquisita: se acusa a la tradición de imponer, mientras se normaliza una ideología —la de la Agenda 2030— que redefine qué debe pensarse, qué debe celebrarse y qué debe desaparecer.
Pero tranquilo. No es imposición. Es progreso. Simplemente, un progreso que casualmente exige que olvides quién eres, de dónde vienes… y por qué algo significaba algo.
Y una vez lo olvidas, ya no hay nada que proteger. Ni siquiera “muñecos de madera”.
@joansaezoficial Insultar a mi tierra para blanquear décadas de ruina del PSOE andaluz, lo que faltaba.
Usar una tragedia para atacar a un pueblo entero es asqueroso y profundamente sectario.
Ya te hubiese gustado nacer y vivir en mi tierra, donde el ocaso no es un contenedor de basura ardiendo
Traer a un grupo de jóvenes cristianos a celebrar el nacimiento de Cristo en Navidad: una barbaridad.
El drama no es Hakuna. El verdadero problema es que eran cristianos y estaban felices. Imperdonable para algunos que preferirían ver en estas fechas a su ciudad arder que la paz
📌 Puerta del Sol
Cuando pensabais que en 2024 habíamos tocado fondo con Bisbal cantando el burrito sabanero, llega Ayuso y se trae este año a Hakuna y llena Sol de familias del Opus, de jóvenes cristoflautas y de emocionadas monjas…
#UnderHisEye#PraisedBe#Mecagoenmivida
Clases de alemán y canto lírico: 110€. Convertirse en una Motomami global: impagable.
Hay que estar preparados para el Tour.
Madre mía, Rosalía 👑 #Berghain#Rosalía#Lux
¡Feliz día de la Hispanidad!
#TalDíaComoHoy de 1492 la expedición castellana comandada por Cristóbal Colón llegaba a tierras antillanas.
El mundo cambiaría para siempre.
Tras miles de años aislados, el Viejo y el Nuevo Mundo quedarían para siempre unidos.
Según el diario de navegación de Colón (recogido por Las Casas, pues el original se perdió):
«… hasta dos horas después de medianoche andarían noventa millas, que son veintidós leguas y media. Y porque la carabela Pinta era más velera, iba delante del almirante, halló tierra e hizo las señas que el almirante había mandado.
Esta tierra vio primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana.
...
Amainaron todas las velas y quedaron con el treo, que es la vela grande, sin bonetas, y pusiéronse a la corda, temporizando hasta el día viernes, que llegaron a una isleta de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní.
Luego vieron gente desnuda y el almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Anes [Yañez], su hermano, que era capitán de la Niña.
Sacó el almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el almirante en todos los navíos por seña, con una F [Fernando] y una Y [Ysabel], encima de cada letra su corona, una de un cabo de la cruz y otra de otro.
Puestos en tierra vieron árboles muy verdes y aguas muchas y frutas de diversas maneras.
El almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron en tierra, y a Rodrigo de Escobedo, escribano de toda la armada, y a Rodrigo Sánchez de Segovia, y dijo que le diesen por fe y testimonio cómo él por ante todos tomaba, como de hecho tomó, posesión de la dicha isla por el rey y por la reina sus señores …
Luego se ayuntó allí mucha gente de la isla. Esto que se sigue son palabras formales del almirante, en su libro de su primera navegación y descubrimiento de estas Indias:
"Yo —dice él— porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra santa fe con amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor, con que tuvieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla.
Los cuales después venían a las barcas de los navíos adonde nos estábamos, nadando, y nos traían papagayos e hilo de algodón en ovillos y azagayas y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles.
En fin, todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad, mas me pareció que era gente muy pobre de todo.
Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vi más de una harto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vi de edad de más de treinta años.
Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras, los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballo, y cortos.
Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. De ellos se pintan de prieto y ellos son del color de los canarios, ni negros ni blancos, y de ellos se pintan de blanco y de ellos de colorado y de ellos de lo que fallan. Y de ellos se pintan las caras y de ellos todo el cuerpo, y de ellos solos los ojos y de ellos sólo la nariz.
Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia.
No tienen algún hierro, sus azagayas son unas varas sin hierro y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pez y otras de otras cosas.
Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos.
Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos y les hice señas qué era aquello y ellos me mostraron cómo allí venían gente de otras islas que estaban cerca y los querían tomar y se defendían.
Y yo creí, creo, que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos.
Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían.
Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a vuestras altezas para que deprendan fablar.
Ninguna bestia de ninguna manera vi, salvo papagayos en esta isla".
Todas son palabras del almirante.»
#Hispanidad2025
Malika Baouya, tripulante del 'Captain Niko', ha escrito una carta para la población gazatí y la ha metido en una botella, con la esperanza de que las olas la lleven hasta la Franja, cuenta @carlosbarron21 desde la flotilla https://t.co/GYKt2XLCCO
Ninguna civilización se ha derrumbado jamás por rezar demasiado. Pero una civilización que abandona a Dios se deteriorará y finalmente colapsará de adentro hacia afuera, o porque pierde la voluntad de repeler una fuerza externa maliciosa.