La Audiencia Nacional requiere documentación al PSOE en el marco de la investigación sobre una presunta trama para desestabilizar procedimientos judiciales contra el partido
📄 Nota informativa: https://t.co/UrAIgrVw1z
Algunos gays tenemos a Lady Gaga y a Beyoncé. Otros gays tienen a Taylor Swift y a Arianna Grande. Luego en España están los gays que tienen… a la virgen María.
Mire, señora ministra. Usted no sabía lo que era la violencia de género ni una víctima de maltrato, cuando los policías y guardias civiles ya atendíamos y protegíamos a esas mujeres.
No existían recursos y, algunas de esas mujeres, han dormido en nuestros cuartos de puertas para estar a salvo de sus agresores.
No existían los juzgados de VIOGEN, ni pisos refugio. Las letradas especializadas corrían por cuenta de la víctima. Solicitar un alojamiento temporal para la víctima era imposible y por la noche o en fin de semana, no había nadie para atender ningún teléfono. Entre semana, rara vez.
¿Sabe quién iba a por el maltratador para que la señora pudiera volver a su casa? La Policía y la Guardia Civil.
¿Sabe quién pedía el favor al hotel u hostal del pueblo o a un vecino para alojar a la víctima cuando no se localizaba al agresor? La Policía y la Guardia Civil.
¿Sabe quién la dejaba dormir en un pabellón o en el cuarto de puertas cuando nadie la acogía? La Policía y la Guardia Civil.
¿Sabe quién iba a con la víctima a su casa a recoger sus pertenencias y a sus hijos aunque no quisiera presentar denuncia? La Policía y la Guardia Civil.
Mientras, usted y tantas como usted, estaban a medrar y trincar. Así que lávese la boca para hablar de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pioneros en violencia familiar, doméstica y de género mucho antes de que ninguna de ustedes supiera siquiera de que estamos hablando.
Este vídeo que ha publicado @JupolNacional debería hacerla dimitir, pero este gobierno ha decidido hacer de la mentira, el insulto a la ciudadanía -y en especial a sus fuerzas de seguridad-, y la desvergüenza su seña de identidad.
Desde JUPOL, como Sindicato Mayoritario de la Policía Nacional, lamentamos enormemente las bochornosas afirmaciones que hoy ha vertido María Jesús Montero contra Policía Nacional y Guardia Civil.
Además de mostrar un profundo desconocimiento de cómo trabajan las FFCCSE con las mujeres y niños víctimas, pone en duda su profesionalidad, entrega y empatía. Trasladando un mensaje muy desafortunado e incluso peligroso.
Desde JUPOL solicitamos a @interiorgob, si hay alguien al mando, que pida las oportunas explicaciones a la Vicepresidenta, así como le emplace a rectificar y pedir perdón públicamente a Policía Nacional y Guardia Civil.
Imágenes y declaraciones del acto organizado por el PSOE de Andalucía, con motivo del #25N llamado #ConAcento
El TS ha dictado sentencias, p. ej. contra Rato, la Gürtel, Jaume Matas o Urdagarín y la Infanta en el caso Noos
Los magistrados que han condenado al FGE participaron en varias o algunas de esas sentencias (Del Moral, Mtnz.-Arrieta, Marchena, Berdugo).
Ahí no había lawfare.
Estos dos magistrados forman parte del tribunal que ha condenado a García Ortiz.
Juan Ramón Berdugo redactó la sentencia de la Gürtel, caso de corrupción que afectó al Partido Popular.
El otro es Antonio del Moral quien fue el ponente de la sentencia que envió a prisión a Iñaki Urdangarín, por el Caso Noos.
Entonces fueron aplaudidos por la misma izquierda que hoy les acusa de franquistas.
Esto demuestra el sectarismo y radicalización del Gobierno de Pedro Sánchez y de todos los periodistas y medios que secundan su acoso a la Justicia y a los jueces. El único golpe de estado es el que pretenden dar ellos para que a los “suyos” no les toquen. (Datos de @MagistraThor)
🚨🚨Me van a permitir que me cite. Advertí que caería el diluvio universal del lawfare sobre el TS si la sentencia del FGE fuera condenatoria. Acerté y aún me quedé corto.
Hemos leído y oído hablar de “golpe de estado judicial”, de la necesidad de movilizarse en la calle contra la sentencia, de fachas con toga, de la exigencia de una reforma legal que someta por completo al CGPJ y los jueces a los políticos, incluso de enfrentamiento civil.
Al final esto es mucho más sencillo de entender. Se trata de la búsqueda de la impunidad. De este proceso y de otros que vendrán. No se puede condenar a los míos. Así de simple y así de tremendo. Fíjense bien. Los dos magistrados que aparecen en la fotografía y que forman parte de este tribunal que ha condenado al FGE son Juan Ramón Berdugo, que redactó la sentencia de la Gürtel, que tanto perjudicó al Partido Popular y el otro es Antonio del Moral, que fue ponente de la sentencia que mandó a la cárcel al exmarido de la Infanta Cristina, Iñaki Urdangarín, por el Caso Noos.
Entonces fueron aplaudidos por los mismos que hoy les denigran.
Entonces, la justicia era estupenda.
Ahora ya no, porqué han condenado a uno de los suyos y eso no puede ser.
El día que Pedro Sánchez se tomó aquellos cinco días de “reflexión” tras la imputación de Begoña no asistimos a un gesto melodramático, sino al instante preciso en el que decidió que ya no habría retorno. Ese fue el punto en el que la lógica institucional dejó de ser un marco y pasó a ser un obstáculo. A partir de ahí, Sánchez no modificó sus planes: simplemente activó la fase en la que la conservación personal del poder pasa a ocupar el centro del sistema político.
Lo que estamos viendo hoy —tras la condena del fiscal general del Estado— no es improvisación, sino coherencia interna. Cuando un dirigente coloca la “soberanía popular” por encima de la ley, no está defendiendo la democracia, está redefiniéndola a su conveniencia. Es la vieja tentación de todo líder que se sabe vulnerable y que, precisamente por ello, decide blindarse presentándose como intérprete único de la voluntad general. El conflicto deja de ser político y pasa a ser estructural: la ley, o él.
La condena del fiscal no será un límite; será un trámite. Llegará el indulto, y no porque tenga justificación jurídica, sino porque encaja en una arquitectura de poder que ya opera bajo la premisa de que el Estado de derecho es maleable siempre que exista un relato emocional que lo cubra. Sánchez entiende perfectamente que la fortaleza de su proyecto no reside en las instituciones, sino en la debilidad de quienes deberían confrontarlo.
Todo su diseño pasa por una oposición débil, fragmentada, centrada en batallas internas y obsesionada con comunicar sin comprender el terreno emocional sobre el que opera el sanchismo. En esa fractura encuentra espacio su narrativa, construida para seducir a una parte de la sociedad que ni exige rigor ni demanda coherencia, porque hace tiempo que renunció al esfuerzo de pensar y prefiere delegar el juicio moral en quien prometa simplificarle la realidad.
Sánchez ha tomado el pulso a la sociedad española con una precisión quirúrgica. Conoce sus inercias, sus miedos, sus fatigas. Y sabe que, si logra fijar su interpretación de la democracia —esa democracia sentimental que sustituye la ley por la emoción— será extremadamente difícil desplazarlo. No porque sea fuerte, sino porque ha comprendido la debilidad del ecosistema que lo rodea.
Estamos en el momento exacto en el que un líder deja de disimular y empieza a gobernar sin frenos. No es que Sánchez haya cambiado: es que ya ha llegado a la fase en la que su proyecto solo puede avanzar si se asume que el poder es un fin en sí mismo. Y en ese punto, la naturaleza del tirano deja de ser una sospecha y empieza a ser un método.