San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Feliz día de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael.
'La inmigración masiva es utilizada como ariete para disolver las identidades nacionales y propiciar el advenimiento de un hombre/masa desarraigado, fácilmente manipulable, por los poderes oligárquicos'.
- Juan Manuel de Prada, escritor español.
@armesillaconde La usucapión es la posesión pública, pacífica, en concepto de dueño y durante el tiempo que determine la ley. Aquí hay una relación arrendaticia. No mientas o no hables de lo que no sabes.
La Reforma y la Contrarreforma fueron dos caras de la misma moneda: el despliegue de la Modernidad como reacción violenta del poder (Iglesia-Estado-Capital) ante el Renacimiento mágico y los comunales libres, imponiendo el despojo estructural y el nacimiento del heteropatriarcado
Aquí tenéis el documental "Zero, una INVESTIGACIÓN SOBRE EL 11S" (Doblado al español y sin censura).
Las pruebas que apuntan a un TRABAJO INTERNO en los atentados que han justificado la muerte y destrucción causada por EEUU en Oriente Medio desde 2001.
JUAN DE MARIANA Y LA ASISTENCIA PÚBLICA A LOS POBRES
Una parte de los libertarios, al profesar una ficción dañina, se ha visto en la necesidad de fundamentar sus teorías torticeramente, deformando a los escolásticos hispanos en general y a Juan de Mariana en particular. Por esta razón, es conveniente leer a estos Magni Hispani directamente, despreciando toda lectura libertaria, totalmente ajena a la forma mentis de la cristiandad del Siglo de Oro.
Este escrito lo he dedicado, en particular, a la asistencia y caridad pública que la república debe a los pobres, según Juan de Mariana, calificado absurdamente por los anarcocapitalistas de protolibertario. En las citas que aporto, podrán leer ustedes a este gran teólogo jesuita, para el cual la primera obligación en justicia de la autoridad de la república es procurar que los pobres sean socorridos; esta obligación, pues, no es algo que dependa exclusivamente del libre arbitrio individual, sino que, como bien señala, compete al conjunto de la república, empezando por el príncipe:
«Es propio de la piedad y la justicia aliviar la miseria a los pobres y los débiles, alimentar a los huérfanos, socorrer a los que necesitan socorro. Éste es el primero y principal cargo del príncipe, éste es el mejor y verdadero objeto de las riquezas, de que no debemos usar para nuestros propios placeres, sino para la salud de muchos, no para nuestro provecho presente, sino para cumplir con la justicia, que nunca muere. Es en nosotros un deber de humanidad abrir para todos las riquezas que hizo Dios comunes a todos los hombres, pues a todos dio en patrimonio la tierra para que con sus frutos viviesen indistintamente, y sólo la desenfrenada codicia pudo vindicar para sí ese don del cielo, haciendo propiedad suya los alimentos y riquezas que no podían ser sino propiedad de todos».
Por otra parte, Juan de Mariana recuerda que los bienes tienen un destino universal y que supone una injuria la concentración excesiva de capital en manos de unos pocos:
«La tierra, aun en años de escasez, da suficientemente para todos, y no habría nunca miseria si los hombres poderosos no vacilasen en abrir sus graneros y sus arcas para beneficio común y alimento de los pobres. Quiere pues Dios, y está determinado por sus leyes, que ya que corrompida la naturaleza humana ha debido procederse a la partición de bienes comunes, no sean unos pocos los que los ocupen y se consagre siempre una parte al consuelo de los males del pueblo».
Por lo tanto, la autoridad de la república tiene la obligación de vigilar que la acumulación de riquezas de unos pocos no cause la pobreza de otros. Juan de Mariana insiste, al respecto, en esta misión del príncipe, porque él es quien tiene la autoridad y la capacidad coactiva para hacer cumplir sus disposiciones:
«Procure siempre el príncipe, conforme a las miras de Dios, que por crecer unos desmesuradamente en riquezas y en poder, no queden otros excesivamente extenuados y reducidos a la última miseria [...]. La primera razón que debe tener un príncipe para aliviar la miseria y socorrer la plebe consiste en que si los ricos se viesen obligados a derramar lo que sin medida alguna acumularon, pertenecerían aquellas riquezas a muchos, y no faltarían a nadie alimentos que para todos nacen».
Sin embargo, este jesuita no se contenta con permanecer en el orden de los principios morales, sino que desciende a su aplicación concreta, recordando que la Iglesia siempre ha enseñado que la asistencia a los indigentes es un deber que pertenece a las comunidades políticas:
«Para disminuir la multitud de mendigos que recorren las calles de nuestras ciudades han pensado y mandado modestamente los padres de la Iglesia que cada pueblo se encargue de mantener a los pobres, por ser triste ver andar errantes por todo el reino turbas de hombres sin casa ni hogar, que apenas sacan ni pueden sacar fruto de la caridad ajena. Así lo encuentro por dos concilios establecidos en Tours, y así creo que debería hacerse y practicarse».
Ahora bien, para Juan de Mariana, esto no es suficiente, ya que el auxilio al pobre no puede depender únicamente de las limosnas voluntarias, sino que debe garantizarse un modo de financiación estable y regular:
«Pero yo quisiera más, quisiera que se señalasen al efecto rentas anuales y se determinase de dónde había de salir cuando menos una parte de los gastos, pues veo difícil alimentar tanta muchedumbre de pobres con las limosnas diariamente recogidas».
Finalmente, según enseña, para que dicha asistencia pública a los pobres sea lo más eficaz posible, la república debe promover, por vía legislativa, la fundación de instituciones que se ocupen de los más necesitados, pero atendiendo a sus penurias concretas, lo cual también redundaría en el bien común de la sociedad y se contribuiría a la justa redistribución de las riquezas:
«Convendría empero dividir esos mismos pobres en clases y destinarles en cuanto fuese posible diferentes casas de asilo, como se hizo en los tiempos antiguos y medio entreveo en las leyes de Carlomagno. Podrían fundarse xenodoquios para los peregrinos; tocotrofios para los pobres; nosocomios para los enfermos; orfanotrofios para evitar que los huérfanos se corrompan faltos del cuidado paterno; gerontocomios para los ancianos; brefotrofios para los niños expósitos, que a no ser alimentados por la caridad pública hasta cierta edad, morirían por estar faltos de lo necesario, precisamente en la época más peligrosa de la vida. Cumpliríanse así con los deberes de la piedad cristiana, se obraría de una manera agradable al cielo, se atendería al bien general de la república, se aplicarían a los mejores y más legítimos usos las riquezas dadas por Dios».
En fin, lo que hemos leído es sólo un pequeño ejemplo de la incompatibilidad radical que supone la ideología libertaria con la doctrina católica de Juan de Mariana, autor que frecuentemente se ve manoseado y escarnecido por una caterva de sofistas que, al no tener escrúpulos incluso en instrumentalizar sacrílegamente la Sagrada Escritura para sus fines codiciosos, tampoco los tienen para deformar las doctrinas de los teólogos más insignes.
— Dr. Mn. Jaime Mercant Simó
—————
Citas: Juan de Mariana, «Del rey y de la institución real», lib. III, cap. XIII.
Ceuta resistió el asedio más largo documentado de la Historia: 33 años.
En octubre de 1694, el sultán Muley Ismaíl puso cerco a la ciudad con un ejército de decenas de miles de hombres, decidido a expulsar a España del norte de África.
Durante más de tres décadas, la guarnición ceutí aguantó bombardeos, minas y asaltos, abastecida únicamente por mar. Resistió incluso en plena Guerra de Sucesión, cuando España perdía Gibraltar (1704) al otro lado del Estrecho.
En 1720, la expedición del marqués de Lede rompió temporalmente el cerco, pero las tropas del sultán regresaron en cuanto se retiró.
El sitio terminó en 1727, con la muerte de Muley Ismaíl.
Ceuta nunca se rindió.
LA COSMÉTICA DE NÚCLEO NACIONAL
¿Alguien piensa que a España la pueden salvar estos encapuchados y embozados de Núcleo Nacional?
Bajo mi punto de vista, aquí, en este vídeo, más que estética, hay una “cosmética” hooliganista, vulgar y plebeya. Sin embargo, una alteración en la cosmética no puede cambiar la realidad de las cosas; aunque estos militantes dieran la cara como la gente decente, se pusieran corbata y renunciaran a berrear, no dejarían de ser lumpen.
La patria sólo será salvada por una élite, una “minoría rectora” que la ordene inteligentemente hacia una unidad de destino, y no por una turba que se mueva por las bajas pasiones, incapaz de expresar ideas, limitándose a vomitar su indignación y frustración existencial.
En fin, a veces tengo la impresión de que existen, en la sombra, algunos poderes fácticos muy interesados en “degradar” la figura ideal del patriota, para convertirla en esta caricatura patriotera, ordinaria y chabacana. ¿Me equivoco? Creo que no.
— Dr. Mn. Jaime Mercant Simó
————
Vídeo: @NucleoNEsp
Rosón ye un llorón y nel so gremiu, un mediocre y el peor de la promoción. Siempres defendió la violencia política, pero cuando chupa (nun ye la primer vegada que-y crucen la cara) ye’l primer llorón y víctima. Esta selmana pilló d’unos guaḥes y ya ye’l centru d’atencion.
En España, la derecha tradicional siempre fue el carlismo y el tradicionalismo. Eran muy partidarios de los derechos de los pueblos. No eran separatistas en el sentido de crear estados propios, pero sí defendían que cada territorio tenía derecho a conservar sus tradiciones. (1/7)
@EslariusdelEsla@y_pensador Antes de aprehender y evolucionar hasta el tradicionalismo, me daba mucho bajón el carlismo por su costra exterior y puesta en escena. Ya sé que es lo de menos, pero si fuese más atractivo en la parte estética, me hubiese interesado por el carlismo antes.
@EslariusdelEsla@y_pensador Pienso que la supervivencia del tradicionalismo hispánico depende de quitarse el folklore carlista pero manteniendo la pulpa y jugo carlista. No sé si me explico. Misma doctrina, distinta saya. (Sigue)