Te molesta que sea rico el dueño de la fabrica que arriesga su capital y te paga un sueldo. Pero no te jode que sea millonario el sindicalista que se hizo rico con la tuya.
A ver, querido amigo petriste, tú duraste cuatro largos años callando y/o aplaudiendo las sinvergüencerías de Petro y su orquesta, así que no te creemos tu indignación selectiva. Ahórrate tus lágrimas de cocodrilo.
Como antiguo militante del marxismo, quisiera que me permitan contarles algo que considero importante: mi etapa como marxista fue, sin duda, tiempo perdido.
Perdí años de mi vida militando por ideas que prometían cambiar el mundo y que, al final, no cambiaron absolutamente nada. De hecho, lo empeoraron todo.
Marchas, campañas, donaciones, activismo, propaganda. Siempre buscando alguna excusa fantasiosa para sacrificar mi tiempo, dinero y energía.
¿Y para qué?
Para terminar agotado, con menos recursos y con los mismos problemas de siempre.
También hice campaña por políticos de Izquierda que prometían cambiar las cosas. Les dí mi confianza y apoyo incondicional.
Y una y otra vez me estafaron, junto a toda una generación de izquierdistas ingenuos.
Pero el costo más grande no fue económico.
Fueron las amistades que perdí.
Porque la Izquierda consiguió algo verdaderamente monstruoso: hacer que mire a mis propios amigos como enemigos.
Colegas de años pasaron a convertirse en “traidores de clase” simplemente porque discrepaban conmigo.
Una camaradería construida durante años terminaba de un día para otro por una simple discusión sobre política.
Y lo peor es que terminaba creyendo que romper una amistad por política no era algo disfuncional, sino un acto de coherencia.
Qué estupidez.
Algo similar ocurrió con mi familia.
Personas que habían estado conmigo toda la vida podían convertirse, bajo esta lógica enferma, en personas por las que perdía todo respeto.
A personas cercanas que tuvieran cualquier tipo de éxito o dinero, las llegué a juzgar como “explotadoras y privilegiadas”.
Cuánta ignorancia.
Llegué a mirar con odio a personas que nunca me hicieron daño, simplemente porque la ideología me enseñó que eran gente sin “conciencia de clase”.
Y ahí entendí el verdadero peligro.
Cuando me dí cuenta de que estaba sacrificando relaciones reales por fantasías enfermas que el marxismo había implantado en mi mente.
La Izquierda me hizo creer que estaba luchando por la humanidad mientras desperdiciaba mi vida.
En lugar de buscar formas de servir a mi prójimo, buscaba justificaciones para menospreciarlo.
Me autoengañaba diciéndome que estaba colaborando a construir un mundo mejor, cuando en realidad solo deterioraba el mío.
Ese fue el tiempo perdido.
Hoy miro hacia atrás y no siento nostalgia.
Siento alivio.
Porque felizmente esa etapa terminó.
La época oscura quedó atrás.
Y si algo aprendí de ella es que el marxismo no solo destruye países, también te destruye por dentro, destruye tu alma.
Eduquen a sus hijos para que no repitan estos errores, que no sigan el camino de la indecencia marxista y no desperdicien porciones importantes de su vida por una ideología criminal que lo único que hace es extirpar tiempo, dinero y moral.
El VAR milimétrico es una cosa absurda. Está acabando con el fútbol, con la emoción y con el equilibrio entre el ataque y la defensa. La tecnología permite aplicar la norma de manera obsesiva y milimétrica, mientras al mismo tiempo traiciona su espíritu. Una aberración.
Iban a resolver la crisis de la salud. Todo empeoró. "El problema venía de atrás", dicen.
Iban a resolver el problema de seguridad. Todo empeoró. "El problema venía de atrás", dicen.
Iban a resolver el problema fiscal. Todo empeoró. "El problema venía de atrás", dicen
Y así...
No nos vendan decadencia como identidad.
La cultura latina no se construyó sobre hipersexualización, vulgaridad ni promiscuidad celebrada como “libertad”. Nuestra herencia es familia, dignidad, trabajo, fe y respeto.
Reducirnos a ruido sexual y provocación constante no es representación cultural. Es una distorsión importada.
Yo sé que me van a odiar profundamente, pero es absurdo, irrespetuoso y ridículo comparar la maternidad con la tenencia responsable de mascotas
Y no, cuidar una mascota no es criar un hij@
No más celebraciones de día de la madre para perri o gati mamitas
Creo que es muy doloroso aceptar que un presidente perdió la razón. Uno se puede sentir perdido, radicalmente confundido.
Y creo que es hora de que, en defensa de la sensatez, aceptemos con firmeza que petro se volvió loco. Y no es un decir.
Este man me representa…que los maricas sigan siendo maricas , los cacorros sigan siendo cachorros y los travestís sigan siendo travestis.
Mejor dicho ! Que cada quien si quiere , haga de su culo un Valero , pero sin tanto malparido protagonismo.
"Existen dos causas que generan todas las confusiones: No decir lo que pensamos y no hacer lo que decimos. Cuando decimos lo que pensamos y hacemos lo que decimos, nos volvemos dignos de confianza”.
Ángeles Arrien
📷Laura Gilpin