San José es un buen compañero para caminar por este tiempo cuaresmal.
Le tocó vivir situaciones difíciles y complicadas y todas ellas las gestionó con la brújula de la fe en Dios.
Ahí te van tres detalles pequeños para vivir hoy la Cuaresma:
1. Telefonea a una persona con la que hace tiempo que no hablas y reza por ella.
2. Haz un pequeño favor a alguien que tengas cerca. Imaginación. Y que no se de cuenta.
3. Reza un misterio del Rosario cuando vayas por la calle y ofrécelo por el Papa.
Recuerda que hoy es sábado.
Los sábados son días especiales para Nuestra Madre.
Basta con que le digas alguna cosa especial, algún piropo.
Y si ya eres capaz de rezar el Rosario…..,
¡La ilusión del Año Nuevo!
Entra de la mano de María, entra con decisión, como lo hacen los pequeños. Confía en Dios y todos los años serán especiales.
¡A por el 2026!
¡¡¡Quiero acompañarte María!!!
Quiero formar parte de esa familia. Estar junto a Jesús, para cuidarle, para
quererle.
Quiero estar con José, para darle las gracias por todo lo que hace por vosotros.
¡¡¡Ya está aquí Jesus!!!!
Es el momento de adorarle, de decirle que le queremos, de darle gracias por venir a salvarnos.
Y también de estar muy cerca de sus padres.
Gracias a su fidelidad la Redención ha sido posible.
Tercer Domingo de Adviento.
Es el domingo de la alegría.
De la alegría especial fundamentada en la esperanza de la venida del Salvador.
Y hoy recuerdo aquella máxima que tanto nos repetía mi padre cuando éramos pequeños: “Siempre alegres para hacer felices a los demás”
Tenemos que luchar para evitar la rutina en la Santa Misa.
Jesús se nos entrega. Es un milagro.
Hoy, domingo, intenta vivir la Eucaristía de manera intensa, uniéndote al mayor acto de amor que puedes vivir cada día.
Dios nuestro, te damos gracias por el don de la vida. Gracias por acompañarnos y bendecirnos, por recordarnos que no estamos solos y que siempre podemos vencer. Gracias porque nos recuerdas que tu amor nos llena y que debemos también llenar a los demás con ese amor.