La depresión de los 25/30 es entender que nadie viene a rescatarte.
Ni una pareja, ni un trabajo, ni un golpe de suerte.
Sos vos, con lo que hiciste y con lo que no.
Yo también fui esa amiga que decía “sí” a todo; como quien se arranca flores del pecho para adornarle la mesa a otros. La que corría, apagaba sus incendios para llegar a tiempo a los ajenos. Y qué triste descubrir que nadie se detuvo a preguntar si yo también estaba en llamas.
Estoy tomando el hábito de despertarme tranquila y feliz, sin importar lo que esté pasando. La vida podría ser mejor pero también peor. Solo hay que ser agradecido con Dios por el milagro de un nuevo día con vida.
De chiquita siempre pensé q los adultos exageraban cuando decían “si no es una cosa es otra” pero ahora puedo confirmar q efectivamente si no es una cosa, es otra