Las “caletas”, los depósitos escondidos de dólares, de oro y de cocaína que tenían las
mafias de Delcy y Cabello escondidas por la Guaira, la
región del terremoto,
son el motivo de que la canalla chavista impidiera la llegada de rescate a muchas zonas. Preferían que muriera la gente bajo los escombros a correr el riesgo de que se descubriera el botín de tanto crimen y robo
Wilmer Antonio Cruz, conocido como “El Topo de La Guaira” ha sido secuestrado por el régimen de Delcy Rodriguez.
Logró rescatar a más de 60 personas sin recibir ayuda oficial. Tras animarse a denunciar ante la prensa fue desparecido a las pocas horas.
Esto es INHUMANO.
Es entendible que a los petristas les moleste el nuevo gabinete.
Para empezar ninguno viene de PornHub, saben leer, multiplicar, hablan idiomas, varios creen en dios y no en Fidel.
El régimen de Delcy Rodríguez está desapareciendo a voluntarios y rescatistas por sencillamente denunciar la corrupción y falta de apoyo a las víctimas.
Es importante que el gobierno estadounidense haga frente a estas denuncias.
@Alfonso_272073@CConstitucional Está claro acá que el problema no es la doble nacionalidad, porque Petro la tiene, el problema es que es de Estados Unidos. Ese es el ardor.
En igualdad de condiciones están. Ambos le juraron lealtad al otro país.
Atentos. Más casos que reconfirman mis denuncias acerca de la inviabilidad tecnológica de los nuevos pasaportes "Made in Petro".
Esta persona viajó a ver un partido de la Selección Colombia en el Mundial. Aquí su narración, que copio literal:
"Lo que viví al entrar a México con el nuevo pasaporte colombiano.
Quiero contar lo que me pasó hace poco al llegar a México, porque fue un momento muy difícil y creo que es importante que se sepa, sobre todo porque parece que no soy el único colombiano al que le está pasando.
Hace un tiempo se me venció el pasaporte, así que hice todo el trámite para sacar uno nuevo con las autoridades colombianas, como debe ser. Viajé tranquilo, con mis papeles en regla y con un plan de viaje completamente normal. Pero cuando llegué al control migratorio en México empezó el problema: el funcionario pasó mi pasaporte por el lector y el chip no leyó. Lo intentó varias veces y nada.
A partir de ahí la cosa se puso tensa. Me dijeron que en su sistema mi documento salía con un registro muy malo, que generaba alertas, y que por la forma en que aparecía parecía un pasaporte adulterado o falso. Imagínense lo que es escuchar eso cuando uno sabe que sacó el pasaporte por los canales oficiales y no ha hecho nada malo.
Me retuvieron mientras revisaban. En ese momento me dijeron, sin rodeos, que existía la posibilidad de que no me dejaran entrar al país e incluso de que me deportaran, porque para ellos el pasaporte podía no ser válido. Fue una angustia tremenda. Uno se siente impotente, porque por más que explique que el documento es legítimo, la máquina dice otra cosa y son ellos los que deciden.
Lo que me salvó, gracias a Dios, fue que todavía conservaba mi pasaporte anterior, el que estaba vencido, y en ese pasaporte tenía vigente mi visa de Estados Unidos, porque después de México seguía para allá. Al mostrarles los dos pasaportes, las autoridades pudieron confirmar que eran de la misma persona y, después de hacer sus verificaciones, por fin me autorizaron la entrada. Si no hubiera tenido ese pasaporte viejo a la mano, no sé cómo habría terminado todo.
En mi caso la historia se resolvió, pero me quedó una preocupación grande. No me parece normal que un documento oficial, expedido por el propio Estado colombiano, le genere a uno este tipo de problemas en un control migratorio. Que a una persona la traten como si llevara un documento falso, por una falla que no depende de ella, es algo serio. Y no es solo el mal rato: si a uno lo devuelven, pierde los vuelos, las reservas, la plata, compromisos de trabajo o de familia, y encima queda con un antecedente migratorio que después le puede complicar la entrada a otros países.
He sabido de otros viajeros colombianos que han pasado por algo parecido con el nuevo pasaporte, incluyendo casos de menores de edad. No puedo dar fe de cada uno de esos casos porque no me constan directamente, pero sí me parece que ya son demasiados como para tratarlos como simple coincidencia. Por eso creo que vale la pena que las autoridades revisen en serio si hay un problema repetido con la lectura o la validación de estos documentos en los sistemas migratorios de otros países.
Mi intención al contar esto no es quejarme por quejarme, sino alertar a las autoridades colombianas sobre algo que puede estar afectando a muchos ciudadanos que viajamos de manera legítima. Ojalá se revisen la fabricación, la calidad y la compatibilidad tecnológica del nuevo pasaporte, para que más personas no tengan que pasar por esto.
Ningún colombiano debería arriesgarse a que lo traten como portador de un documento falso cuando sacó su pasaporte como toca, por los canales oficiales, y cumple con todos los requisitos para poder viajar".