No quiero saber por quién votaron. Me basta con que me digan que votaron con bronca por una mala opción a la que se opondrán a partir de mañana. Si me dicen que votaron por convicción democrática no los entiendo y no quiero entenderlos, no importa por quién hayan votado
Despertar en el Perú
Despertar en el Perú es un suplicio.
Es un suplicio despertar en un hospital público ante el dolor de una operación reciente y la desidia del personal de salud, que no se da abasto para atender a los enfermos. Y es aún más suplicio si aún no conseguiste una cama y despiertas en la cola de una emergencia, envuelto en una frazada, sin saber si sobrevivirás.
Despertar en el Perú es un suplicio si tu colegio queda a cuatro horas caminando, si debes salir en la oscuridad y coger fuerte de la mano a tu hermano para enfrentar el temor e intentar llegar con la promesa de una educación que te sacará de la pobreza. O si eres un maestro en una escuela rural unidocente, que debe darle esperanza a niños malcomidos, con necesidades distintas, en aulas de adobe, con peligro inminente a filtraciones de lluvias y sin materiales adecuados para aprender.
Despertar en el Perú es un suplicio si tu alarma suena a las tres para preparar los desayunos que venderás desde las cinco en el paradero donde tienes un puesto, a dos horas de tu casa. O si debes preparar el desayuno y el almuerzo de tus hijos antes de emprender hacia tu trabajo en 3 transportes distintos, viviendo en un asentamiento humano sin agua potable ni energía eléctrica estable.
Despertar en el Perú es un suplicio si no sabes si, al arrancar el bus que manejas, lograrás volver a casa sin haber sido atacado por extorsionadores. O si eres una estudiante que debe mirar a todos lados para evitar los robos del día a día o el tan común acoso callejero.
Despertar en el Perú es un suplicio si eres una persona trans, si enfrentas todos los días a un país que se niega a reconocerte como ser humano, para el cual tu identidad no es una prioridad.
Despertar en el Perú es un suplicio si no sabes si podrás acceder a tu medicación para la enfermedad crónica que enfrentas, como la diabetes o el VIH.
Despertar en el Perú es un suplicio si hiciste todo para luchar contra un sistema educativo mediocre para lograr ingresar a una universidad que te promete romper el círculo, pero te dicen que, al final, ya no hay presupuesto y perderás tu vacante.
Despertar en el Perú es un suplicio si tienes ganas de protestar, pero para el país tus gritos no valen nada y no sabes si salir a la calle implicará que nunca vuelvas, que tu familia no obtenga justicia y que, además, sean tildados de terroristas.
Despertar en el Perú es un suplicio si crees que tienes la vida "resuelta", pero llevas años acostumbrado a un sistema político corrupto, dominado por unos pocos, capaz de desechar tus votos a cambio de ampliar su poder, capaz de dictar leyes que agravan el suplicio de tu vida solo por aumentar su dinero y garantizar su impunidad.
Despertar en el Perú es un suplicio porque es muy difícil despertar con esperanza. Despertar en el Perú implica despertar con miedo, sin saber qué más hicieron los poderosos por la noche para recordarte que no eres nadie.
Despertar en el Perú es entender que ya no existe equilibrio de poderes, y que cada día es una nueva oportunidad para descubrir qué autoridad o entidad autónoma derribarán para lograr sus sucios objetivos.
Es una mañana de abril. Empieza a enfriar Lima. Y yo, como tú, despierto nuevamente cansado, porque ya no sé hasta cuándo despertar en el Perú será un suplicio.
Alonso Cornejo Sologuren
No respetaron la decisión de todo el país de NO A LA BICAMERALIDAD, y creen que van a respetar el resultado de las elecciones? Hacen lo que quieren en nuestra cara, y con el respaldo de la prensa. Por algo se llama PACTO MAFIOSO. Hoy ya no existe democracia.
Anular las elecciones es ILEGAL. Yo detesto a Fujimori y a Sánchez, con virulencia. Pero no se pueden cambiar las reglas del juego electoral así porque sí, si no, esto ya ni siquiera es una democracia formal. Ya ni siquiera estamos pretendiendo que el estado de derecho importa.
Pregunta abierta: ¿El Perú ha mejorado en estos últimos 5 años? ¿Hay mejor salud y educación pública? ¿Más seguridad? ¿Una justicia más ágil y predecible? ¿Más y mejor infraestructura que conecte a todo el país? Respóndanse eso y luego - quizás - entenderán.
Para ratificar la propuesta del Ejecutivo para un nuevo Presidente del BCR se requieren 31 votos del Senado.
FP (21) + RP (9) = 30, precisamente lo necesario para bloquear cualquier nombramiento y el vicepresidente del BCR elegido por el directorio saliente asume interinamente.