Naces en Azpeitia. Te crías en Zubieta. Triunfas en una tanda de penaltis ante Osasuna. Te haces héroe y campeón en una final de Copa ante el Atlético. Tocas el cielo. Eres invencible.
Llega tu novia, tu madre… y rompes a llorar como el primer día.
Unai Marrero Larrañaga