Mantener la mente abierta es una virtud… pero, como dijo una vez el ingeniero espacial James Oberg, no tan abierta como para permitir que a uno se le caiga el cerebro…
Mi papá es de las personas (creo que la única que conozco ahora) que llama por teléfono para preguntar cómo estoy. Sin pedir nada, sin juzgar…literalmente preguntar sobre mi salud física y mental.