Un chabón organizador de eventos subió este video de una fiesta CONTROLADA y los comentarios se fuero al pasto JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA UNO TIRÓ "SE FUERON DE BEFORE" JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA NO RESPIRO
Lo que aprendí en terapia sobre comunicación de pareja (y nadie explica bien)
Validar no es decir “tienes razón”. Validar es algo mucho más incómodo: reconocer que lo que el otro siente tiene sentido para él, aunque no te convenga, aunque no te guste, aunque no estés de acuerdo. Y aquí empieza el problema.
Porque mucha gente confunde validar con permitir. Y no: las emociones se validan, las conductas se regulan. Entender por qué alguien actúa de cierta manera no te obliga a tolerar que te lastime.
Eso no es madurez emocional. Eso es falta de límites.
En una relación sana no se justifican conductas que dañan a otros. Cada quien es responsable de cómo gestiona lo que siente. Tu enojo puede ser legítimo. Tu forma de expresarlo, no necesariamente. La asertividad empieza cuando dejamos de juzgar y empezamos a describir. Hechos, no etiquetas. Lo que pasó, no lo que “eres”.
“Ayer levantaste la voz” describe la realidad. “Siempre eres agresiva” la distorsiona. Las palabras siempre, nunca, todo, nada, deberías no son inocentes. Son absolutos que no buscan entender, buscan ganar. Y cuando alguien quiere ganar, la relación pierde,
Hay algo todavía más incómodo: en cada discusión no hay una sola escena, hay dos historias activadas al mismo tiempo. La mía… y la de ella. Reaccionamos menos al presente de lo que creemos y mucho más a viejos aprendizajes, heridas y patrones. Cuanta menos conciencia hay de eso, más reactividad. Cuanta más conciencia, más capacidad de modelar la relación sin imponerla. La comunicación madura no acusa. No etiqueta. No diagnostica. Describe lo de afuera. Nombra lo de adentro. Y pone límites sin violencia.
Asertividad no es hablar más fuerte. Es hablar más claro. Y eso, aunque suene simple, casi nadie está dispuesto a hacerlo de verdad.
Byung Chul Han habla de "la sociedad del cansancio" porque, según él, vivimos en un modelo donde ya no necesitamos a nadie que nos oprima desde fuera. Ya nos explotamos solos. Y eso, psicológicamente, es devastador.
Te lo explico:
La forma más elevada de inteligencia no es el coeficiente intelectual. No es la lógica. No es la memoria. No es la velocidad mental.
La forma más elevada de inteligencia es la autorregulación. Es decir, la capacidad de regular estados internos (emocionales, atencionales y conductuales) en función de metas de largo plazo.
Estudios en neurociencia cognitiva muestran que la corteza prefrontal —encargada de planificar, inhibir impulsos y regular emociones— es el principal predictor de toma de decisiones efectivas bajo estrés, más que el CI.
Cuando esta región logra modular la amígdala (miedo, ira, amenaza), el comportamiento se vuelve verdaderamente inteligente.
Por eso vemos algo paradójico: Personas muy inteligentes que fracasan en relaciones, liderazgo o juicio…y personas “normales” sostienen poder, claridad y respeto. No ganan por pensar más rápido. Ganan porque pausan.
Como escribió Viktor Frankl: “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y nuestro poder para elegir.” Ese espacio es la inteligencia superior. No se enseña en la escuela. No se mide en tests. No se presume. Se entrena cuando eliges no reaccionar, aunque puedas. Cuando prefieres control interno antes que victoria momentánea.
Quien domina su reacción, domina la situación. Y esa —aunque incomode— es la forma más rara y elevada de inteligencia que existe.
Estoy obsesionado con los sesgos cognitivos.
Un "sesgo cognitivo" es un error sistemático en el pensamiento que destruye la toma de decisiones.
Los 11 sesgos cognitivos más poderosos (y peligrosos) que he encontrado: 🧵
1. Sesgo de supervivencia:
“las niñas maduran más rápido”
no, a las niñas se las castiga antes, se las culpa antes, se las sexualiza antes y se espera que afronten la situación antes
Hay un extraño alivio al saber que todo se acabó. No más esperas, no más suposiciones, no más sobrepensar las cosas. Solo silencio y tranquilidad. Algo doloroso e inquietante al principio, pero luego todo es aceptación y paz.
decidí ver la vida con amor. Dejé de sobrepensar lo que no controlo, de hacer más grandes los problemas. Entendí que la vida no es lo que me pasa, sino cómo lo afronto. Yo elijo la paz, la gratitud y el amor porque sé que lo que doy, vuelve y todo lo que pasa me ayuda a crecer.