Sobre la triple hamburguesa tengo que decir esto:
Doña Magaly Belalcázar, eco feminista, defensora de la Amazonia, una vez me dijo algo que me marcó tanto que lo puedo decir casi textual:
"Mire Javier es que a ustedes, los hombres, hasta en la comida son privilegiados. Llegan de visita y les sirven más que a las mujeres y todavía les ofrecen de repetir cuando terminan. A nosotras, jamás nos dicen que si queremos más, nos sirven poquito y antes quieren que le dejemos bocado a ustedes. En las mismas familias, al papá y a los hijos hombres la mamá y la abuela les sirven más que a las mujeres de la familia. Hay un pensamiento machista de que las mujeres deben comer más poquito que los hombres. Y sabe qué, Javier, eso me indigna, porque he visto cómo, muchas veces, las mujeres jóvenes quedan con hambre y les da pena decir que quieren más porque las van a criticar, mientras tienen que ver cómo a ustedes les dan de repetir".
Normalicemos salir a comer con alguien, al cine, de paseo solo porque nos agradó su compañía sin necesidad de que esto signifique una relación amorosa.
Hace unos años, la CNN publicó una fotografía tomada por el fotógrafo hindú Anil Prabhakar 🇮🇳en el bosque de Indonesia. La imagen muestra a un orangután, actualmente en peligro de extinción, mientras extiende su mano ofreciendo su ayuda a un trabajador de la reserva que estaba limpiando maleza y buscando serpientes (una gran amenaza para los simios).
Cuando el fotógrafo subió la foto, escribió esto como título:
"En una época en la que el concepto de humanidad muere, los animales nos llevan a los principios de la humanidad."
@metrodemedellin@metrodemedellin ¿El saldo que tengo en mi civica clásica es trasladado a la nueva cívica cuando haga el proceso de renovación, incluso si no alcanzo a hacerlo antes del 30 de junio?
Aceptar que tu tiempo es limitado no es fácil. Significa asumir que no podrás hacerlo todo, vivir todas las experiencias posibles ni perseguir cada oportunidad que aparezca. También implica reconocer que hay ámbitos en los que quizá nunca serás tan bueno como imaginabas, simplemente porque no tienes el tiempo, la energía o el talento suficiente para abarcarlo todo.
Decisiones honestas, consecuencias conscientes. ☕️
Para que una experiencia tenga valor de verdad, necesitas estar presente en ella. Puedes sentarte en el mejor restaurante del mundo, viajar al lugar más espectacular o pasar tiempo con alguien importante para ti, pero si tu cabeza está en otra parte, apenas lo estarás viviendo. Muchas veces creemos que acumulamos experiencias, cuando en realidad solo las atravesamos distraídos. Estar PRESENTE es de los mejores antídotos para la desesperación pero hay que entrenarse en el día a día.
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Hilde Back se murió convencida de que no había hecho nada del otro mundo. Así era ella: una maestra de preescolar bajita, que vivía sin hacer ruido en un departamento de Västerås, en Suecia, y que prefería gastar sus ahorros en ir al teatro antes que en lujos. En los años setenta, vio un folleto de una ONG para apadrinar nenes en países pobres. La cuota era de quince dólares al mes. Revisó una lista de nombres, apuntó con el dedo a uno al azar y dijo que sí.
se llamaba Chris Mburu y vivía en Kenia.
Hilde no tenía la menor idea de quién era. No sabía que el chico dormía en una choza de barro, que estudiaba de noche con el reflejo de una lámpara de queroseno ni que, si nadie ponía la plata para sus estudios, estaba condenado a matarse la espalda juntando café por monedas en los campos de su aldea. Para ella eran solo quince dólares. El precio de un par de cafés en Suecia a cambio del futuro de un desconocido.
Pero lo que Hilde tampoco le contó a nadie —y se lo guardó durante décadas hasta que una documentalista se lo sacó con paciencia— era el infierno del que ella misma había escapado.
Hilde nació en Alemania en 1922. Era judía. Su adolescencia se terminó de golpe cuando los nazis firmaron las Leyes de Núremberg y la echaron de la escuela por su apellido. El ambiente se puso tan peligroso que sus padres hicieron lo indecible para subirla a un tren rumbo a Suecia como refugiada. Llegó con una valija de cartón y la certeza de que nunca más los volvería a ver.
Y así fue. A sus padres los metieron en campos de concentración. El papá se murió de hambre y la mamá desapareció en las cámaras de gas. Hilde se quedó sola en un país extraño, masticando el dolor de saber exactamente de lo que es capaz el ser humano cuando el Estado legaliza el odio.
Pero no se volvió loca ni se llenó de veneno. Estudió, consiguió el puesto de maestra y vivió de forma ultra sencilla en el mismo departamento durante 35 años. Por eso, cuando vio la oportunidad de salvar a un nene que se estaba quedando fuera del colegio por culpa de la pobreza —una injusticia que ella conocía de memoria— no lo dudó. Pagó los quince dólares mes a mes, año tras año.
Gracias a ese goteo de dinero, Chris pudo seguir estudiando.
El chico le mandaba cartas contándole cómo le iba en geografía o en matemáticas, y ella le respondía con notas de aliento. Chris no lo sabía, pero esas cartas le sembraron algo en la cabeza , Chris Mburu se rompió el alma estudiando. Se recibió en la Universidad de Nairobi y después lo becaron en Harvard. Terminó convertido en abogado de derechos humanos de la ONU, metiéndose en países en guerra e investigando genocidios y crímenes de lesa humanidad. El nene que se salvó por quince dólares dedicó su vida adulta a meter presos a los monstruos que hacían exactamente lo mismo que los nazis le habían hecho a la familia de Hilde.
Cuando Chris se consagró en la ONU, empezó a buscarla. Con la ayuda del embajador sueco en Kenia, logró ubicarla en su viejo departamento de Västerås. Estaba vieja, pero impecable. En 2001, el abogado armó la fundación "Hilde Back" para pagarle los estudios a miles de chicos pobres y la invitó a Kenia para la inauguración. Cuando Chris la abrazó llorando, esperando encontrarse con una filántropa imponente, se topó con una abuelita asombrada que le decía: "Pero mi amor, si solo eran quince dólares, era lo lógico".
Para enero de 2024, la fundación de Hilde ya le había pagado la secundaria a casi 1,000 chicos en Kenia. Mil vidas rescatadas del barro porque alguien entendió que quince dólares no te hacen más rico ni más ".
Uno de esos hijos vivía en una choza de Kenia y terminó combatiendo dictadores. Nos pasamos la vida esperando que los gobiernos, los millonarios o las grandes instituciones arreglen el mundo, pero la historia casi siempre cambia por tonterías. Por la decencia de una maestra jubilada que se acordó de lo que se siente estar sola en el mundo y decidió poner un billete en un sobre para salvar a un desconocido
Lo más bonito de esta campaña es la creatividad y la iniciativa de colombianos del común. ¿Ya vieron este corto animado sobre lo que está pasando en Colombia? Uf, es muy conmovedor. Me pregunto si alguna vez habíamos vivido algo así... Y estoy de acuerdo: LA PATRIA ES EL PUEBLO
#OrgulloUdeA De Medellín a Seúl, con el sello #UdeA.
😍 Cinco estudiantes de Medicina Veterinaria de la Universidad de Antioquia viajarán el próximo 24 de junio a la Universidad Nacional de Seúl, Corea del Sur, para representar a Colombia en la versión 47 del Congreso Mundial de la Asociación de la Historia de la Salud Animal.
Serán los únicos latinoamericanos seleccionados en un evento que, por primera vez en su historia, se celebra en Asia, y al que llegaron más de 1.200 trabajos de investigadores de todo el mundo. De ese total, dos propuestas del Grupo de Investigación Ohvri de la UdeA fueron elegidas para ser expuestas.
Juan Camilo Valencia, Joseph Esteban Cabarique Mojica, Vanessa Rincón López, Carolina Roldán Restrepo y María Camila Zapata Franco —todos entre sexto y séptimo semestre— demuestran que desde una universidad pública colombiana también se produce conocimiento capaz de llegar a los escenarios más exigentes del mundo.
Los acompaña el profesor Yasser Yohan Lenis Sanín, médico veterinario y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias.
📌 Los detalles en #UdeANoticias 👉 https://t.co/xI1PZO7uyf
Hay una pandemia de fátiga crónica, procrastinación, sensación de baja autoeficacia, problemas atencionales, olvidos frecuentes, niebla mental, rumiación cognitiva, sensación de inutilidad, de no haber hecho algo importante en lo que llevan de su vida, cansancio de la existencia. Todos los días escucho narrativas muy similares en mi consulta. Nuestra mente le cuesta aceptar nuestro diseño imperfecto, la falta de coherencia, la incertidumbre y la búsqueda de explicación a todo sin tener todas las respuestas.
Hay una cosa que los niños de hoy hacen sistemáticamente peor que los de hace treinta años.
Y no me refiero a las matemáticas ni a la lectura.
Es aguantar.
Aguantar el aburrimiento sin coger el móvil. Aguantar la conversación difícil, el trabajo que no apetece, la clase que aburre, el proyecto que se atasca, el día que simplemente es una mierda.
Los hemos protegido de la incomodidad con una eficiencia sin precedentes históricos.
Y lo hacemos con amor. Eso es lo más cruel del asunto.
Todo el 'hate' que le tiran a Andrea Echeverri es la raíz del complejo que tenemos los colombianos, que lo distinto nos parece ridículo y todo nos apena, adolescentes eternos ¡Y ella es así hace 34 años!
Dejen el resentimiento. Divina ella, goza la vida hasta el último aliento.
No fuimos creados para vivir tan rápido.
Por eso nuestros cuerpos se resisten con ansiedad, cansancio y enfermedad.
Fuimos creados para la conexión, el cuidado, la naturaleza, la risa y una presencia profunda.
Ahí es donde pertenecemos.
Ahí es donde tenemos que volver.
Cuando ves que esta gente fue a la luna, le dió la vuelta por su lado oscuro y que regresan hoy, son todos cincuentones excepto la dama que tiene 47 añitos, te das cuenta que solo las redes y los empleadores criollos creen que alguien de 35 es un viejo.
Los padres se preocupan por las matemáticas, por la ciencia, por el inglés. Y tienen razón.
Pero hay algo que va antes de todo eso y que casi nadie nombra: la lectura no es una asignatura, pero es la habilidad que hace posibles todas las demás.