Me encuentro en ese momento de mi vida donde literalmente necesito que baje Dios, se siente a mi lado, me abrace y me diga de forma textual lo que tengo que hacer.
Y supongo que así se siente ser adulto
Hay una calma rara que llega cuando aceptas que no todo tiene explicación y que la vida es, por definición, injusta.
A veces la vida pasa -o pasa por encima-y tú solo haces lo que puedes: ir tirando, que no es poco.