Ya no tengo fuerzas para enseñarle a nadie cómo quererme, ni ganas de mendigar atención, comprensión o cariño. Aprendí que lo verdadero nace solo y se demuestra con hechos. Hoy, lo único que quiero en mi vida es paz, estabilidad у personas que sumen, no que desgasten.
No quiero despertarme 20 años después, en la mitad de la noche y decir "esta no es la vida que quería". Siento que me arrepentiría por saber que la vida se me ha ido y por no estar donde quisiera realmente.