Aprendí que: siempre debes de estar lista para estar sola. La gente puede cambiar en segundos: hoy puedes significar el mundo para alguien y mañana no ser nada así es la vida.
Me he dado cuenta de que casi nunca vuelvo a cruzarme con las personas que decidí sacar de mi vida. Y, de alguna manera, eso me hace sentir que el universo también estaba de acuerdo con esa decisión.