Se llama Ángel González Ramos (alias Mitchell Angelo Giovanni). Sobre él pesa una orden de aprehensión por el feminicidio de #LilianaRiveraGarza el 16 de julio de 1990. Si saben algo de él, por favor, denúncielo.
En realidad, no existe mayor honor en el universo que el que tu rostro cuelgue en estos muros.
Este es el verdadero podio de la existencia, aquel que declara que peleaste la buena batalla, que te corona con la gloria que no marchita: La Santidad.
Hoy más que nunca, la humanidad clama y pide la paz. Es un grito que exige responsabilidad y razón, y no debe ser sofocado por el estruendo de las armas ni por las palabras retóricas que incitan al conflicto. Todo miembro de la comunidad internacional tiene la responsabilidad moral de detener la tragedia de la guerra, antes de que se convierta en una vorágine irreparable. No existen conflictos “lejanos” cuando está en juego la dignidad humana.