No estás exagerando. Te dolió porque te importaba. Te lastimó porque no era justo. Te marcó porque no supiste poner límites a tiempo. Pero eso no te hace débil, te hace humano. Y ahora lo sabes, lo que permites, es lo que repites.
La vida se pone bonita cuando tú decides verla así. Ponle amor a lo que haces, vuélvete tu prioridad, cree ciegamente en tu potencial, agradece todo incluso lo que todavía no entiendes. La vida cambia cuando uno lo hace.