Un Poeta tiene esa capacidad rara de hacerte reír y sentir culpa por hacerlo unos segundos después. La película utiliza el patetismo de su protagonista como la línea entre la comedia y la tragedia, para hablar no solo del fracaso personal, sino también de un entorno cultural lleno de contradicciones, apariencias y falsas sensibilidades. Lo más valioso es que nunca cae en el cinismo absoluto: debajo de toda la incomodidad sigue existiendo una pregunta genuina sobre el arte, la belleza y si vale la pena seguir aferrándose a aquello que uno ama incluso cuando nunca se recibe reconocimiento ni recompensa.
"Paciencia por tanta vida que ninguna de nosotras pidió nacer y nos nacieron igual. ¿Qué cosa no?
Me viene una pregunta: ¿cuánto más bajo es posible caer?"
Dice Yuna Riglos en Las amigas: "Yo quiero al prójimo como a mí misma según la enseñanza del catecismo. Pero ¿yo me amo? Basta. No deseo filosofar al divino cuete digamos que me soporto".
Juan Gelman decía: “La poesía le sucede al poeta”.
Escribir no como un acto voluntario, sino una irrupción, un acontecimiento.
No se trata de fabricar versos, sino de dejar que algo se diga, que algo tome forma en palabras.
El poeta no es dueño del poema, es su vehículo.
Hay sufrimientos que no solo duelen, sino que también organizan una forma de estar en el mundo, porque el dolor puede volverse un modo de hacer lazo, de sostenerse, de relacionarse con el deseo y con la vida.
La película Un Poeta de Simón Mesa Soto, muestra que el sufrimiento no puede pensarse únicamente desde lo individual, porque incluso lo más íntimo está atravesado por las condiciones materiales de existencia, la precariedad, las violencias, el cuerpo, el abandono, las posibilidades reales de una vida y también por los modos en que una época produce cansancio psíquico y desesperanza.
Tantas veces se romantiza al que está roto, al artista devastado o al adicto; porque sí, incluso ahí hay belleza, pero también hay vidas agotadas de sostenerse en medio de muy poco, de derrumbes constantes y de invisibilidades profundas.
Pero no es posible mover al otro del lugar en donde está, a nuestra voluntad. Porque la empatía también puede volverse tirana cuando deja de escuchar y comienza a imponer una idea de bienestar, de salvación o de vida correcta desde los propios ideales. Y tal vez una de las cosas más complejas del encuentro con otro sea admitir que no podemos empujarlo hacia el deseo, ni arrancarlo de aquello que, aun haciéndolo sufrir, también le ha permitido sostener algo de sí.
Nunca he sido una sola.
Hay una niña que espera.
Una mujer que aprendió a irse.
Alguien que teme.
Alguien que desea.
Como escribió Walt Whitman,
“Contengo multitudes”
También me habitan los decires de otros.
Los deseos de mi madre.
Las palabras de mi abuela.
Las voces que hice mías sin saberlo.
Soy la conversación,
a veces armoniosa,
a veces imposible,
entre quienes fui,
quien creo ser
y quien todavía no conozco.
en la novela que leo: "las historias no arreglan nada ni salvan a nadie, pero quizá hacen del mundo un lugar más complejo y a la vez más tolerable. y a veces, solo a veces, más hermoso".
Asc Acuario versión superficial: vestirse extravagante, hacerse peinados raros.
Asc Acuario versión profunda: no buscar encajar en todos lados porque entendés que no todos están preparados para recibir tu ser, y eso no habla de vos sino de esos entornos.
Hay momentos en que la vida no necesita producir significado; necesita producir tiempo. Tiempo para sentir, tiempo para acomodar, tiempo para atravesar un no saber con suavidad.