lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
Cada vez que alguien reniega del detalle de regalar flores porque "duran poco" me entra una lástima. La vida es efímera, acéptalo y disfruta de eso también.