El #EvangelioDeHoy (Mt 14, 22-33) nos enseña algo importante: ante todo, a no dejarnos llevar por el éxito y a no ser nunca presuntuosos; y, al mismo tiempo, a no desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad, cuando nos sentimos impotentes ante los problemas.
un hogar feliz, un cuerpo sano y una mente en calma. al final, esa es la verdadera riqueza. no se trata de tener el control de todo lo que ocurre afuera, sino de saber que, dentro de tu templo, la paz es innegociable.
el principio del mentalismo es la base de todo: el universo es mental y lo que piensas se manifiesta. en el día a día, esto se traduce en que el evento físico es completamente neutral, pero tu mente es el sintonizador electromagnético que determina la experiencia.
la ley del ritmo, explica que todo fluye y refluye, todo avanza y retrocede como un péndulo. la vida tiene ciclos de destrucción y reconstrucción, de cierres kármicos y de aperturas.
mientras sostengo mi enfoque y mi conexión con Dios, entiendo que no necesito desesperarme por el futuro ni por el “cómo” se van a resolver las cosas. la provisión y los recursos necesarios siempre aparecen en el momento exacto, ni un segundo antes ni un segundo después.
uno llega a un punto donde ya no quiere saber absolutamente nada más, no quiere señales, no quiere sincronías, no quiere interpretar sueños, no quiere leer entre líneas, solo quiere fucking vivir, y ahí es cuando todo te encuentra a ti… cuando algo hace parte de tu camino no hay forma de esquivarlo, lo ignoras y vuelve, te alejas y aparece, lo cierras y entra por otra puerta, si no puedes evadirlo de ninguna manera, es por ahí. cuando eres tú quien tiene que perseguir, insistir, forzar, convencer y empujar para que algo ocurra, por ahí no es.
el destino insiste, te alcanza, y tarde o temprano te encuentra aunque no lo estés buscando
la maestría metafísica no radica en evitar que algo se rompa, sino en la velocidad y la certeza con la que tu mente se alinea con la solución en lugar de estancarse en el caos del problema.
el agradecimiento es el multiplicador energético más potente que existe. agradecer por el techo, el trabajo que no se detiene y por la salud actual le indica al campo cuántico que estás en una frecuencia de abundancia, lo que acelera la reconstrucción de tu realidad material.