Haces una película sobre inconformarse, ser revolucionario e intentar cambiar el mundo y pones de ejemplo los maltratos que sufren los migrantes y cuando ganas el Oscar ni una sola palabra sobre lo que está haciendo ICE en Estados Unidos.
Lo mismo de siempre.
Exigimos la aparición inmediata de las compañeras reportadas como desaparecidas tras la irrupción violenta del comité de huelga en la facultad de Farmacia.
Los llamados “bautizos” son violencia, abuso y humillación. Están PROHIBIDOS y nada los justifica.
Un día un tuitero que a ustedes les agrada leer me dijo que solo a los pobres les ofendía que los diputados tuvieran un salario de Q60 mil.
Para mí, no entender ese descontento refleja una total desconexión de la realidad de la mayoría de la gente.
Esa indignación no viene de una oposición a la dignificación del servicio público; viene de vivir y atestiguar todos los días cómo, para unos, su movilidad social depende de firmar un acuerdo de un día para otro sin tener el mérito ni la formación para desempeñar el cargo, mientras que para la mayoría su movilidad social cuesta años de trabajo (a veces sin posibilidad de crecimiento), apretar la tripa y tener más de un empleo. Viene de contrastar cómo miles de jóvenes estudian hasta el posgrado para aspirar a una plaza de Q15 mil, mientras que un bachiller gana 4 veces más sin siquiera acumular 48 horas hábiles a la semana.
Puede ser que en algunos casos sí tengan el mérito y las aptitudes para desempeñar los cargos, pero la gente no va a justificar esos salarios mientras persista la desigualdad de oportunidades y mientras las instituciones públicas mantengan a personas incompetentes.