Entonces vi su comportamiento у dije:
"A mí no me puede gustar alguien así", y se me pasó el capricho.
Así de fácil es la vida de nosotras las inteligentes.
Desafortunadamente, el fin de la dictadura de Nicolás Maduro no garantiza el reestablecimiento de la democracia en Venezuela. El pueblo venezolano tiene un difícil trabajo por delante.
El Gobierno de Estados Unidos nunca ha sido un defensor de la democracia, y mucho menos en América Latina. Son sus intereses económicos y geopolíticos los que lo llevan a violar hoy la carta de las Naciones Unidas.
Colombia debe apoyar al pueblo venezolano con la solidaridad debida a un país hermano que hoy enfrenta un grave riesgo de crisis humanitaria y un reto enorme en la reconstrucción de su democracia.
No importa la opinión que se tenga de Nicolás Maduro y de su gobierno en Venezuela. Ninguna invasión estadounidense a algún estado de América ha resultado en un mejoramiento de las condiciones de vida de la población intervenida. Y de ello hay evidencia histórica suficiente.