Los domingos pesan diferente.
El café se enfría más rápido.
Las calles están vacías.
Y el tiempo… se siente más lento.
Es un eco de todo lo que has perdido, de todo lo que quisieras recuperar.
No es el final de la semana.
Es un recordatorio de lo que falta.
Y cuando llegue el final…
Cuando estés en ese último segundo…
No te importará cuánto viviste, sino cómo.
El tiempo no es un número… es la suma de todo lo que sentiste.
Asegúrate de que valga la pena.
Nos esforzamos mucho en cambiar nuestros pensamientos y emociones, cuando los verdaderos cambios vienen cuando cambiamos nuestra forma de comportarnos.
Haz cosas diferentes y pensarás diferente y te sentirás diferente.