Empuja por la espalda, tira al suelo y le rompe la nariz a un señora jubilada de 68 años que estaba manifestando pacíficamente por una educación pública de calidad para todos.
Ese policía no necesita un expediente, necesita una expulsión.
Él y los chulos del sindicato que le jalean.
Creciste sobrepreparada.
Vas por la vida con planes B para tus planes B.
Revisas puertas, mensajes, emociones... todo.
Cargas con el peso de "Yo me encargo" incluso cuando te estás derrumbando por dentro.
Eso no es independencia. Es duelo.
Y juro que sentí que algo dentro de mí se rompía.
Porque es duelo, ¿no?
Duelo por cada vez que pediste ayuda y nadie apareció.
Duelo por ser la niña que tuvo que aguantar todo mientras todos los demás se desmoronaban.
Duelo por darte cuenta, demasiado joven, de que nadie vendría a salvarte.