“Su talento no estaba en un escenario. Estaba en organizar a un barrio entero”.
Arturo Pajuelo luchó por una Orcasitas digna. La extrema derecha lo asesinó en 1980.
Elio Toffana recupera su historia.
🌹 PANTEÓN SUR VOL. 6 · ARTURO PAJUELO
🚨 Acabo de llegar a los 150,000 seguidores y no se me ocurría una mejor manera de celebrarlo que haciendo un sorteo mega épico.
Los amigos de @espadasymas me han dado la oportunidad de colaborar con ellos en este sorteo. Así que dadle mucho amor a sus redes.
El ganador podrá optar a uno de estos tres items:
• El casco de Theoden.
• El casco de Gimli.
• La maza de Sauron.
Lo único que teneis que hacer para participar es lo siguiente:
— Seguirnos en @Toikienverse y @espadasymas
— Darle LIKE (❤️) y RT a esta publicación.
— Etiquetar a un amigo al que le guste tanto la Tierra Media como a ti.
Lo que habéis hecho por mí es increíble y no pensé jamás que me pudiera pasar algo así a mí, así que esta es mi forma de agradeceros a todos todo lo que hacéis por mí.
Si queréis ver mas objetos de la Tierra Media, pasaros por la web de @espadasymas. 🔥
Os cambia la vida visitar Auschwitz, mucho aficionado a leer sobre el Holocausto y mucho sensible de la vida es bella y el niño del pijama de rayas pero cuando nos lo ponen en nuestra puta cara en vivo y en directo no hacemos ni puto caso verdad?
La 'prioridad extranjera' para PP y Vox en Aragón: expropian suelo para un centro de datos de Microsoft a 2 euros el metro https://t.co/fQfxSiTQaT Por @candelacanalesg
Mina eginda dago: nire ohore, duintasun eta segurtasunaren kontra, nire familiaren izen-abizenak partekatuta, nire neba-arreben instagam kontuak, Unai Romanorekin egin zutena egin beharko ninduketela eta abar, eta abar.
@Albertopugilat eta @daniesdsk, epaitegietan ikusiko gara
Mina eginda dago: nire ohore, duintasun eta segurtasunaren kontra, nire familiaren izen-abizenak partekatuta, nire neba-arreben instagam kontuak, Unai Romanorekin egin zutena egin beharko ninduketela eta abar, eta abar.
@Albertopugilat eta @daniesdsk, epaitegietan ikusiko gara
🔴 ÚLTIMA HORA | Vox ha desviado casi 13 millones de euros a la fundación que preside Abascal en los últimos 6 años
Informa @AdrianaGJordan
https://t.co/75au8NfnWP
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.