La autonomía de la USAC nunca fue un regalo condescendiente de Juan José Arévalo; fue una victoria arrancada a la dictadura gracias a la organización de estudiantes, trabajadores y un pueblo entero que puso el pecho. Juan José Arévalo entendió la fuerza de esa masa y construyó con ellos.
Setenta y tantos años después, la historia le puso un escenario similar al hijo. Bernardo tuvo a esa misma población en las calles, durmiendo en el asfalto para asegurar que él pudiera sentarse en la silla presidencial. Pero a la hora de gobernar, hizo exactamente lo contrario.
En lugar de respaldarse en el pueblo que le apoyó, prefirió ir a rematar el legado de la educación pública a puerta cerrada con los que siempre han saqueado el país. Entregó la histórica USAC como ficha de cambio por un voto en la CC, que ya no sirve, y unas cuantas iniciativas para darle respiración boca a boca a su partido, que también guardó silencio.
El clímax de la burla es magistral. El mismo narco que se huevió la San Carlos, se la restregó en la cara con un cinismo absoluto. Le cobraron el favor de dejarlo jugar a la política con una "U" de cartón bautizada con el nombre de su papá.
Juan José hizo historia apoyándose en la población para liberar la educación; Bernardo pasará a la historia por darle la espalda a esa misma población para regalársela a las mafias.
As an Israeli group seeks to set a world record for kidney donations, human rights reports and forensic findings allege that organs including hearts, lungs, kidneys, and corneas were removed from Palestinian bodies returned from Israeli custody.