🎟️ ¡SORTEAMOS ENTRADAS DOBLES PARA “RESIDENT EVIL”!
Para participar:
✅ Síguenos
🔁 Haz RT a este tweet
👥 Etiqueta a la persona con la que irías al cine
🧟 RESIDENT EVIL — 18 DE SEPTIEMBRE. SOLO EN CINES.
España no tiene un problema de fertilidad. Tiene un problema de calendario.
En las clínicas de fertilidad que conozco bien, dentro y fuera de España, lo que veo todos los meses es lo mismo. La paciente española típica llega con 38, 39, 40 años. Llega tarde porque alquilar costó la mitad del sueldo, porque encadenó contratos temporales hasta los 35, porque su pareja también, porque pedir una hipoteca con 32 era ciencia ficción y porque nadie en España la felicitó nunca por querer ser madre joven.
Cuando llega, la biología ya ha decidido buena parte de la conversación. La reserva ovárica a los 40 no es la de los 30. Ningún protocolo, ninguna IA, ninguna donante, ningún congelado mágico revierte del todo lo que el reloj ya cobró. La medicina de la reproducción puede mucho, pero no puede devolverle a una mujer la década que el sistema le cobró en alquiler, en interinidad y en burocracia.
Por eso me parece deshonesto el debate público español sobre natalidad. Se habla de cheques bebé de 100 euros, de permisos parentales, de campañas. No se habla de lo único que mueve la aguja: que una pareja de 28 o 30 años pueda permitirse vivir, trabajar de forma estable y tener hijos sin pedir permiso al Estado para cada paso.
La tasa de fecundidad española está en torno a 1,1 hijos por mujer. Edad media al primer hijo, por encima de 32, la más alta de Europa junto con Italia. Eso no es un problema cultural. Es la consecuencia matemática de un país que ha hecho que tener hijos a tiempo sea un lujo.
La fertilidad asistida puede ayudar a muchas familias, y lo hace. Pero no es una política demográfica. Es un parche carísimo para un problema que se debería resolver veinte años antes, en el mercado laboral y en el de vivienda.
Cuando Virgina Woolf dijo: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es” describió perfecto lo que significa crecer.
A psychologist recently explained something interesting why 90s kids developed different thinking patterns than Gen Z, largely because of games. Back then, no autosaves, no hints, just three lives. Games like Super Mario Bros. and Prince of Persia taught: fail, restart, keep going you had to earn progress. Games like Tetris and The Legend of Zelda trained maps and patterns, building memory, navigation, and patience. Finish a level turn off the console. No infinite dopamine. Play was social: one couch, one screen, real conflict and cooperation.
Today, games like Fortnite and Roblox are endless, with autosaves and reward systems that keep you playing. They hold attention but don’t train completion the same way. The difference is simple: 90s kids built focus and tolerance for failure, while today’s players are shaped by constant stimulation. What do you think about this?
Entre los variados y absurdos comentarios que estoy leyendo ante este irrelevante video, son especialmente significativos los que dicen que es "culpa de los padres por dejar a la niña ante ese peligro"
¿A qué niveles de dañina SOBREPROTECCIÓN estamos llegando? Son PATOS, no tigres. El verdadero peligro es no dejarlos explorar y exponerse a esas pequeñas adversidades, inhibiendo su correcto desarrollo, y aumentando a medio-largo plazo su riesgo de trastornos como ansiedad y depresión.
Ojalá más gallos con mala uva interactuando con niños, cosa que era habitual en los campos hasta hace poco.