PEOR QUE UN PACTO.
Los acuerdos se pueden romper. Las malas ideas son más difíciles de corregir.
"Cuidar la institucionalidad" muchas veces esconde algo menos noble: miedo al conflicto.
Quizás no hubo pacto. Pero el problema es más profundo: parte de la oposición actúa como si también fuera responsable de sostener al poder cuando el poder se debilita. Esa confusión convierte el control en contención, la prudencia en autocensura y el republicanismo en miedo al conflicto.
Podemos llamarlo tutela política o ingenuidad republicana. El nombre es lo de menos. Lo importante es entender el error: la oposición no está para estabilizar al adversario, sino para controlar al gobierno y ofrecer una alternativa.
La institución presidencial funciona dentro de reglas. Justamente por eso puede soportar el desgaste del presidente de turno. Un presidente puede equivocarse, debilitarse, dar explicaciones falsas, quedar expuesto o incluso renunciar sin que se caiga la República. Eso no rompe el orden: para eso existen reglas, sucesión, Parlamento, Justicia y opinión pública. El error de fondo está en confundir la estabilidad de la institución con la estabilidad política de quien la ocupa.
Por eso la expresión "vacío de poder" es tan reveladora. Con esa frase, la camioneta empieza a quedar en segundo plano y aparece otra preocupación: Orsi parece débil, el gobierno no muestra conducción, su entorno no lo sostiene y todo puede desordenarse.
Si el Frente Amplio eligió un liderazgo débil, si el gobierno comunica mal, si sus sectores se pelean y si el presidente pierde autoridad por sus propios actos, ese es un problema del gobierno. La ciudadanía tiene derecho a verlo y la oposición tiene derecho a señalarlo. No tiene que fabricar una crisis artificial ni esconder una crisis real.
Una democracia madura no necesita que la oposición le administre el estrés al presidente. Necesita que cada actor cumpla su rol: el gobierno gobernando, la prensa investigando, la Justicia actuando cuando corresponde y la oposición controlando al poder.
En el Reino Unido pueden caer primeros ministros, cambiar liderazgos y seguir funcionando. En Estados Unidos hubo Watergate, Nixon renunció, Clinton fue sometido a impeachment y el país siguió su curso. Se puede discutir si esos procesos fueron justos o exagerados. Lo que no se discutía era la premisa absurda de que investigar al presidente "paraba el país" o lo "vaciaba de poder".
Ese temor sí es muy uruguayo. Sobre todo en cierta oposición que se vende como republicana, seria, adulta, responsable e institucional. Esa actitud sirve cuando evita el delirio, pero se vuelve un problema cuando inhibe el control.
Ser republicano no obliga a hablar bajito ni a pedir calma cada vez que el poder queda expuesto. Una oposición seria no inventa delitos, no agrede la vida privada y no opera con falsedades. Pero cuando hay documentos, contradicciones y dudas públicas, tiene que exigir, presionar, investigar e incomodar. La República exige límites al poder, no suavidad de tono.
Además, el Frente Amplio no funciona así cuando está en la oposición. Denuncia, insiste, desgasta y conecta hechos con relatos más amplios. Muchas veces exagera y juega sucio. Pero entiende algo elemental: la política es disputa.
Por eso resulta incomprensible ver a la oposición actual preocupada por el desorden del adversario. Perdieron el gobierno, tienen enfrente a un partido enorme, con peso territorial, sindical, cultural y académico, y cuando finalmente su relato se desmorona ante los hechos, algunos dirigentes opositores aparecen más preocupados por acolchonarle la caída al presidente que por representar a quienes los votaron. De locos.
El argumento de la imagen exterior tampoco convence. Nadie serio cree que Uruguay pierde confiabilidad porque se investigue una camioneta, una rifa, una financiación de campaña o una explicación presidencial. La confianza no surge de que no haya escándalos. Surge de que los escándalos no queden tapados.
El vacío de poder no lo crea la oposición. Lo crea un gobierno sin conducción, un presidente débil o explicaciones contradictorias. Y si ese vacío existe, la ciudadanía tiene derecho a verlo.
El votante opositor no eligió custodios del oficialismo. Eligió representantes para limitarlo.
Por eso el problema no es solamente la camioneta. Tampoco lo es el supuesto pacto. El problema es esa confusión de fondo: creer que cuidar la República significa cuidar al ocupante transitorio del poder.
Es al revés. La República se cuida poniendo límites, incluso cuando incomoda. Sobre todo cuando incomoda.
🚨 El ESCÁNDALO de la camioneta de @OrsiYamandu que NADIE explica pero @PedroBordaberry defiende
🚗 $25.000 de descuento por que?
🎫 Una RIFA donde salió un número que NO se vendió
🤝 Oficialismo y oposición pactan
¿Tráfico de influencias o cohecho? 👇
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Este domingo, militantes libertarios en Maldonado salen a juntar firmas para el Partido Libertario.
Cada firma cuenta. Cada militante que se anima a salir a la calle es un paso más cerca de volver a tener representación.
Si podés, acercate.
🚨La GUÍA ELECTRÓNICA que casi paraliza el transporte uruguayo
⛽Combustible +30% acumulado, nafta > $100
📊48% del litro son IMPUESTOS
📱Sistema sin señal en el campo
💣Multas de 50 UR x circular sin guía
Y el PIT-CNT lo admitió: es para "rascar plata"👇
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En el natalicio de José Gervasio Artigas recordamos una idea que desafió las estructuras políticas de su tiempo: que el poder debía surgir de los ciudadanos y estar limitado por ellos.
Artigas defendió una organización política fundada en la soberanía de los pueblos, el federalismo y la limitación del poder central.
Las Instrucciones del Año XIII expresaron una visión que mantiene plena vigencia: la libertad de las personas y la autonomía de las comunidades deben prevalecer frente a la concentración del poder.
En tiempos de creciente centralización, más burocracia y una expansión constante de las funciones del Estado, el legado artiguista invita a reflexionar sobre la relación entre libertad y poder.
Hoy, más que nunca, defender la libertad implica recordar que la autoridad debe estar al servicio de los ciudadanos, y no los ciudadanos al servicio del poder.
¿Estamos viendo un cambio cultural en Uruguay?
Cada vez más personas entienden que reducir el gasto estatal y potenciar la competencia no es un ajuste contra la gente, sino una condición para generar más bienestar.
Próximo paso: el ajuste en el gasto.
La maravillosa tecnología aplicada a la medicina y a tantos campos científicos y de información debería ser llamada "algoritmos informáticos" antes que "inteligencia artificial".
@ABENEGASLYNCH_h ✍️ https://t.co/e3ilLmd8So
El 20 es una fecha de gran importancia pero en mi columna de La Nación de hace 6 años que vuelvo a citar señalo las influencias que recibió Belgrano de autores como Jovellanos, Quesnay y A. Smith anticipando las ventajas del liberalismo en nuestro medio:
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🚨 @OrsiYamandu en CAÍDA LIBRE: Los números NO mienten
📊 27% aprobación vs 48% desaprobación (Equipos)
📉 Factum confirma: 29% vs 46%
⬇️ Saldo neto: -21 puntos y CAYENDO
💸 Crecimiento se desplomó del 2% al 1,3%
Lo PEOR: el PROPIO FA lo rechaza👇
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🚨Uruguay bajo asedio:
⚖️Policias roban con amenaza de💣¿La pena? 16 MESES.
🔫A otro policía le metieron un cargador: el agresor recibió 4 MESES
📊10,5 homicidios cada 100.000 habitantes
Hasta @OrsiYamandu mira a @bukele como ejemplo. Eso te dice TODO👇
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... las familias de menores ingresos, sino los impuestos y las regulaciones que imponen enormes barreras a las mismas para acceder a los medios necesarios para subsistir y desarrollarse. Exactamente lo contrario a lo que las primeras medidas suelen apuntar.
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... en un liceo en un barrio con dichos contextos: me sorprendió el nivel de información (y preocupación) que el alumnado manejaba sobre el "impuesto Temu" y lo que implicaba.
Al final del día, no son las políticas y programas sociales lo que impacta en mayor medida a...
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Lo que más me pesa de esta noticia es que una gran parte de quienes dejaron de comprar seguramente hayan sido familias de ingresos bajos y hasta en contextos de cierta vulnerabilidad social.
El año pasado tuve la oportunidad de dar un taller de finanzas personales...
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Ideas que hoy consideramos fundamentales, como el debido proceso, la protección de la propiedad y la seguridad jurídica, encuentran allí uno de sus antecedentes más importantes.
Ocho siglos después, la lección sigue vigente: el poder político DEBE respetar reglas.
Aquel documento representó uno de los primeros intentos de limitar el poder del Estado y proteger derechos individuales frente a quienes ejercían el gobierno.