"Nos tildan de terraplanistas para desacreditar nuestras ideas, sin importar que la ciencia y los datos estén de nuestro lado", dijo Javier Milei en Davos. Pero no menciona un solo dato que respalde sus declaraciones. En este hilo, la información que no le conviene contar al Presidente:
Victory is a State of Mind. @Cristiano and #LionelMessi captured by @annieleibovitz for @LouisVuitton. In addition to a long tradition of crafting trunks for the world’s most coveted sporting trophies, the Maison celebrates two of the most talented football players today.
Esto es de lo más bonito que se ha escrito jamás. “Cada individuo es un compañero de desconsuelo”. Somos “complicidad entre dos soledades” (Cioran, “Breviario pasional”).
El pensamiento mágico de la autoayuda (“todo está en ti”) promueve el deterioro del tejido social. La esclavitud emocional del “todo lo puedes” y de la “superación personal” impide trenzar lazos comunitarios que permitan cuestionar las estructuras que alimentan nuestro malestar.
Frente a la dictadura de la felicidad (“alcanzarás lo que te propongas”, “cree y lo conseguirás”), escribió Cioran que lo que realmente nos mantiene vivos y proyectados al futuro son nuestros huecos y carencias; que el milagro de la vida es la búsqueda inagotable de lo imposible.
Cuando nos dicen que “puedes ser lo que quieras” o intentan convencernos con el perverso pensamiento mágico de que “todo lo puedes” introducen dinámicas mentales que convierten el yo en ideología y hacen olvidar la dimensión social de nuestra vida, la importancia de lo común.
Por todos lados nos presentan el tiempo como algo que se pierde: escucha resúmenes de libros para no perder tiempo, pide comida para no perder tiempo. Y nos empujan a olvidar que hay actividades con las que, en su pausado ejercicio, el tiempo se gana, enriquece y se conquista.
“Tu deber es luchar por el derecho; pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.”
Buenos días criaturas del oeste #FelizSabado
Quien se pregunta por la utilidad de las Humanidades (filosofía, historia, música, arte, etc.) yerra en el fondo de la cuestión. Como cualquier otra disciplina, las Humanidades tienen valor, no (sólo) utilidad. Cualquier otra clasificación resulta idiotizante y mercantilista.
La filosofía interesa tanto (y nunca dejará de interesar) porque es la única disciplina que carece de un objeto de estudio tangible pero al que no podemos renunciar: la justicia, el bien, la belleza, la verdad. Se puede vivir sin pensar en ello, pero qué vida quedaría entonces.