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Salve, oh Patria, ¡mil veces! oh Patria.
¡Gloria a ti! ¡Gloria a ti!
Ya tu pecho, tu pecho rebosa,
gozo y paz, ya en tu pecho rebosa,
y tu frente, tu frente radiosa
más que el sol contemplamos lucir.
y tu frente, tu frente radiosa
más que el sol contemplamos lucir.
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El CNE ahora es el Inamhi. Son una vergüenza todos.
Un aplauso para la consejera Nájera quien textualmente mencionó “se está empujado a un tipo de interés que no es el democrático”.
Una apasionado por la amarilla en todo sentido y cuando era por defender a BSC, siempre estaba ahí.
Mucha fuerza a Patricio y a toda la familia Cañarte 🙏🏻💛.
Fue, sin duda, el primer partner con el que hice “click” trabajando.
Con el que podíamos salir del canal y seguir conversando como amigos. Era fácil. Natural, Simón era honesto y auténtico.
Éramos la descripción perfecta de lo que significa conocerse en una cancha: sabíamos exactamente cómo jugaba el otro, qué movimiento venía después, qué esperar en cada pase.
Simón fue, probablemente, el periodista notero de calle más importante que tuvo el país entre finales de los 80 y comienzos de los 90.
Paradójicamente, su apego desmedido por Barcelona le puso algunos baches a una carrera que en ese momento era claramente estelar.
Cuando llegó a Cabledeportes (la “super estación deportiva”) como se le decía entonces— su arribo se sintió como el de un refuerzo experimentado que venía a fortalecer el equipo.
Y eso fue exactamente lo que hizo.
Se lo miraba con respeto y con señorío.
Pero él solo aportaba, ayudaba y reía. Siempre reía.
Su alegría, sus chistes, sus chacotas… eran sanas, conciliadoras.
Simón tenía una manera humilde y generosa de estar en el trabajo: hacer bien lo que le tocaba y hacerlo con una sonrisa.
Amaba el fútbol de una manera casi inhumana.
Y tenía otra pasión muy suya: cantar.
Los boleros lo encendían.
Aquella noche de abril de 1996, cuando Ecuador le ganó 4–1 a Perú por eliminatorias, terminamos hablando de la vida y del fútbol en un lugar que Simón bautizó “El Búnker”.
Esa noche dejamos de ser solo compañeros de trabajo. Nos hicimos amigos.
Fue mi primer compañero de trabajo que mi hija Isabella reconocía de manera inmediata: "Mon, mon" decía cuando lo veía.
Tenía una chispa única para todo lo que hacía.
Y un talento extraordinario para imitar voces y personajes.
Una tarde jugando fútbol en Los Samanes (cuando jugaba se transformaba) hizo un golazo desde casi mitad de cancha.
De regreso a casa, en el carro, me dijo:
“No cambiaría nada por lo que se siente en los ocho segundos después de hacer un gol… en la cancha que sea. Es una dimensión única”.
Se quedó en su casa, caminando con su inseparable bolsito de futbolista.
“Nos vemos el lunes”.
Simón se ha ido.
Pero queda su legado. Queda su obra.
Y sobre todo queda el recuerdo firme de su manera de hacer las cosas.
Simón Cañarte.
Periodista.
Siempre al servicio de su audiencia.
Que se tomó el riesgo de no diferir ?
Si .
¿Por qué?
Por la confianza que tiene este grupo y siempre se hace grande ante la adversidad .
Ni ayer fuimos los peores, ni hoy los mejores .
Se logró algo en Argentina y Brasil que creo no muchos lo han hecho.
¿Y ahora que van a decir ?
( no es contra nadie , pero es lo lindo del fútbol también )
VAMOS ÍDOLO 💪🏽💛