Qué duro es superar los 60 años sin familia. Mi mujer y yo no tenemos hijos ni sobrinos. Yo he perdido a mis tres hermanos y mi mujer sufre algo peor: la desafección de dos hermanos por culpa de una herencia. Los amigos solo son una brizna de afecto en el vasto océano de la soledad. Y no cabe esperar nada de la sociedad. En una gran ciudad, nadie conoce a nadie. Ya no existe sentido de comunidad.
No sé qué le sucederá a mi biblioteca, con más de 20.000 volúmenes y muchas primeras ediciones dedicadas. No es fácil donar algo así. Casi todas las instituciones están desbordadas. Nos conformamos con que nuestros perros y gatos no nos sobrevivan.
Si la vida solo es esto, un viaje efímero entre dos océanos de oscuridad, Camus y Sartre tenían razón: la vida es absurda. Cuando Teresa de Jesús dijo "Solo Dios basta", sabía que solo el Absoluto, sea lo que sea, puede salvar al ser humano del desamparo y la sensación de impotencia. Cioran escribió: "Imagino mis cenizas desperdigadas por todo el planeta, frenéticamente agitadas por el viento, diseminándome en el espacio como un reproche contra este mundo". No puede imaginarse otro futuro para cada uno de nosotros si solo somos un capricho de la evolución, una pavorosa forma de azar.
"La lección más difícil que he tenido que aprender como adulto es la necesidad implacable de seguir adelante, sin importar cuán destrozado me sienta por dentro."
Ernest Hemingway
Me di cuenta de que Mariano ya no me quería cuando nos fuimos a dormir. No fue porque le sonó el teléfono a la madrugada y se fue a atender al baño, tampoco fue porque encontré un arito plateado en su auto cuando yo uso sólo dorado, en realidad fue por cómo me preparó el café.
Decía José Saramago que “Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal”.