@MartinoliCuri Jajajaaja un man de un país con una música de a verga dice que tenemos un himno de mierda.
Saltamuros con realidad alterada jajajajajaja
Los jugadores de Noruega haciendo la coreografía del Remo con sus hinchas tras vencer a Senegal.
Es la celebración del Mundial. No se pierdan esto. Es espectacular.
Dear Harry Kane,
You are the definition of an old school number 9.
You have the personality of a Cadbury’s dairy milk.
You play football in Skechers and you do so in Germany.
You NEVER do a stutter run penalty again.
Cheers,
England
#ENGCRO#ThreeLions
Costa de Marfil ya tiene convocatoria para la Copa del Mundo 2026… y desde hace meses vengo escuchando a muchos decir que esta selección marfileña no es más que la Senegal que enfrentó Ecuador en Qatar 2022.
Permítanme estar muy en desacuerdo. Creo que muchos se quedan únicamente con los nombres de Koulibaly y Sadio Mané, quien, por cierto, ni siquiera terminó jugando aquel Mundial. Sí, Senegal tenía futbolistas interesantes como Edouard Mendy, Sabaly, Idrissa Gueye, Sarr o Ndiaye. Buenos jugadores, sin duda, pero sinceramente no mucho más de lo que hoy presenta Costa de Marfil. Por allí van de cerca y cuidado los de Costa de Marfil llegan mejor.
Los “Elefantes” llegan con potente, de mucho cuidado. Atrás tienen defensores físicos, rápidos con actualidad como Ousmane Diomandé, Kossounou, Ndicka o Singo. En el medio aparecen futbolistas de presente fuerte como Diallo o Sangaré, además de hombres de muchísima experiencia internacional como Fofana y Kessié.
Y arriba, probablemente no tengan una súper figura del impacto mundial de Mané en su mejor momento, pero sí una cantidad de variantes ofensivas que, para mí, supera claramente a la Senegal que enfrentó Ecuador en 2022. Adingra (habilidosísimo), excompañero de Moisés Caicedo en Brighton; Bonny, hoy en el Inter; Wahi, excompañero de Jhoanner Chávez en Lens; o Yan Diomandé, que viene de una temporada espectacular en Alemania.
Sinceramente, haríamos mal en pensar que esta Costa de Marfil es menos selección que aquella Senegal de Qatar.
💔⚽️ Un gol para toda la vida. Kun Agüero, Gio Reyna y su hermano Jack, una historia que pasó hace exactamente 14 años:
“Un día de estos tengo que darle las gracias a Sergio Agüero.
Durante mucho tiempo he pensado: necesito jugar contra este tipo, sólo para poder hablar con él. No. Tengo una historia que contarle. Hace muchos años Sergio marcó un gol que me dio uno de los momentos más felices de mi vida.
Para entender por qué, necesitas saber sobre mi hermano mayor: Jack. Jack era mi héroe cuando era niño. Algunas personas piensan que mi papá, Claudio, me hizo un buen jugador, ya que él era profesional. Claro, me dio buenos consejos y algunos genes bastante buenos. Pero cuando yo era niño en Manchester, donde papá jugaba en el Manchester City, el que siempre jugaba conmigo en el patio era Jack.
Yo tenía cuatro años y Jack era tres años mayor, por lo que a veces me dejaba ganar dejando escapar algunos tiros bajo su pie. Sin embargo, la mayor parte del tiempo Jack se aseguraba de que perdiera. Y me enojaba, lo mordía, peleaba con él. Luego lloraba y corría hacia mi mamá, Danielle. Esos juegos me hicieron crecer mucho y papá te dirá lo mismo. Mi competitividad, mi lucha, todo eso surgió de intentar vencer a Jack.
Era el hermano perfecto. Siempre fui un niño tímido, por lo que él me incluía en cualquier cosa que hacía con sus amigos, lo que significó que me acostumbré a jugar contra niños que eran varios años mayores.
Eso me dio confianza. Cuando yo no estaba, decía cosas buenas de mí. Cuando se dio cuenta de que yo iba a ser mejor que él, me impulsó a convertirme en lo mejor que podía ser. Y si hubiera jugado un buen partido, él sería la primera persona en llamarme para decirme lo bien que había jugado.
En 2007, nuestra familia se mudó a Nueva York, donde papá jugó para los New York Red Bulls. En el verano de 2010, a Jack le diagnosticaron cáncer cerebral. Tenía 11 años. En un momento pareció que iba a sobrevivir, pero en diciembre de 2011, los médicos descubrieron que el tumor había regresado.
Poco después, cuando nos fuimos de vacaciones a México, Jack empezó a enfermarse y a engordar debido a la quimioterapia. Todavía podía caminar y nadar, pero se cansaba muy rápidamente. Fue entonces cuando me di cuenta de que esto podía terminar muy mal.
Durante los siguientes meses hice todo lo que pude para ayudarlo. Tuve que crecer rápido. No podía levantarse. Llegó un momento en el que tuvo que usar pañales. Aprendí a cocinar comida en el microondas, lavé los platos y cosas así. Sólo quería hacer feliz a mi familia y, por supuesto, hacer feliz a Jack.
Todos lo hicimos, especialmente cuando sabíamos que solo le quedaban unos meses de vida. Todas las noches, en la mesa, nos contábamos historias y nos reíamos. Cada noche. De alguna manera, incluso en una situación tan devastadora, logramos divertirnos un poco.
Un día de mayo de 2012, cuando Jack tenía 13 años, nos reunimos en la sala para ver el último día de la Premier League. Creo que hasta mis abuelos estaban allí. Todos somos grandes fanáticos del City, porque papá jugó allí. Si el City no ganaba, teníamos que esperar que el Manchester United, que estaba detrás del City sólo por diferencia de goles, tampoco ganara.
Todos estábamos bastante seguros de que el City iba a vencer al QPR, uno de los equipos más pequeños de la liga. Cuando el City anotó en la primera mitad, la victoria y el título parecieron una formalidad…”
(sigue)