Si estás atravesando un duelo, quizá:
extrañas / y a la vez te alivia no tener que sostener ciertas cosas
lloras / ríes
te enojas / y te culpas por haberte enojado
quieres hablar / y también que nadie te pregunte nada
te sientes cerca / y al mismo tiempo lejos de todo
No son contradicciones.
Son capas del mismo duelo.
El duelo no es lineal / es un ir y venir.
A veces, la vida se asoma entre las grietas.
Y eso no traiciona la pérdida.
Día 8: Regresé a cantar, aunque sé cuánto te disgustaba 🫣. Desde bebecito intenté ponerte música, pero no era lo tuyo y menos escucharme ensayar, para ser honesta creo que ya tampoco lo disfruto 😪
Día 6: Como si fueran estepicursores
... así andan tus mechoncitos de pelo rodando por el jardín, por la casa; me traen alegría, siento que de cualquier modo eres tú, emocionado por venir a saludar 🩵
Día 5: La ardilla que te hacía enojar sigue llegando. Creo que le gusta verme, pero también creo que sigue esperando que salgas corriendo... todos seguimos haciéndolo... 🩵
Día 3 y 4: La casa se siente helada, creo que de alguna forma ella también se siente triste, desolada y vacía. No es que no supiéramos el calor que irradiaba tu presencia, esto solo lo confirma. 🩵
Les voy a decir algo (mucho texto) sobre lo que pasó hoy en Venezuela. Más allá de toda ideología, les pido que se tomen un minuto y piensen esto
1-Cuando una potencia decide usar la fuerza por fuera de los mecanismos multilaterales lo que está en juego no es solo un conflicto puntual sino el orden jurídico internacional en su conjunto.
2-La reaparición del discurso de Donald Trump reivindicando la Doctrina Monroe vuelve todavía más grave este escenario. No es una referencia histórica inocente: es la actualización de una lógica colonial que concibe a América Latina como zona de tutela y subordinación. La Doctrina Monroe siempre funcionó como justificación para bloqueos, golpes, intervenciones militares y saqueo de recursos.
3-Si se naturaliza la idea de que Estados Unidos puede intervenir en cualquier país de la región que no se alinee, la soberanía nacional deja de ser un derecho y pasa a ser una concesión. La experiencia histórica latinoamericana demuestra que cuando se reactiva la Doctrina Monroe, ningún país queda al margen.
4-No es algo nuevo, es cuestión de estudiar. La trayectoria histórica de Estados Unidos en el mundo confirma este patrón. Vietnam, Corea, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Panamá, Granada, Haití, República Dominicana, y muchos más países intervenidos militarmente. En todos los casos hubo un relato legitimador
“seguridad, libertad, democracia” y en ninguno el resultado fue progreso, estabilidad o bienestar para la población. Las intervenciones no fortalecieron instituciones ni mejoraron la vida de los pueblos: dejaron Estados fragmentados, economías destruidas, violencia crónica y dependencia. Ese historial demuestra que la intervención no es una solución fallida, sino un problema en sí mismo, y que su repetición solo reproduce devastación bajo nuevas excusas.
El asunto es el siguiente: más allá de diferencias internas, debería existir un consenso básico en defender la soberanía de los pueblos latinoamericanos y rechazar cualquier intento de tutelaje externo. La historia demuestra que cuando avanza el imperialismo, retroceden todos. Latinoamérica no es zona de influencia ni patio trasero: es territorio de pueblos con derecho a decidir su propio destino. Defender a Venezuela hoy es defender una región libre de intervenciones, porque América Latina debe ser de los latinoamericanos.
Defender el principio de autodeterminación hoy no es una consigna abstracta: es una necesidad política concreta.
Voy a difundir por tierra, mar y aire este vídeo de Adriana Hest a ver si la gente se entera de una vez de la movida.
En serio, invertid 10 p**tos minutos de vuestra vida en entender el mundo y luego ya seguís con el scroll infinito.
Derrotar a un dictador siempre será una victoria. Pero si para lograrlo se destruye el derecho internacional -el único marco que pone límites al uso de la fuerza y protege a los pueblos frente al poder-, entonces no es una victoria democrática, sino una derrota moral. Sin reglas, la "liberación" se vuelve excusa y la guerra se normaliza. En América Latina ya sabemos cómo termina eso y no es precisamente con libertad, sino con pueblos rotos y décadas de heridas.