Llamadme radical, pero me parece una absoluta vergüenza que, en un país aconfesional, se destinen recursos públicos a financiar una visita del Papa mientras existen tantas necesidades sociales sin cubrir.
Sinceramente, si no podemos estar de acuerdo en que empujar de manera violenta y partirle la nariz a una mujer de 68 años que, en esencia, pide mejoras para la educación de nuestros hijos, está mal, es que no podemos ponernos de acuerdo en nada.