Enojarse con el abusador es fácil. Con el que se habla con una piba más chica, el que piensa que una mina le debe sexo por pagarle una comida, el que interrumpe cuando una mujer habla, el que pasa fotos de minas o usa stickers porno, el que le molesta el 8M o las marchas, 1/5
"No es normal que un país tenga 100 muertes solo por el hecho de ser mujeres"
Mario Pergolini dijo que "los femicidios son la punta del iceberg" porque "por debajo hay un montón de cosas que no se ven" y pidió "replantearse los valores con los que uno fue educado".
"Laburo la construcción y sé cómo se habla de las mujeres. Tenemos que dejar de quedarnos callados porque esos silencios les dan lugar a los violentos. Lo que está pasando es consecuencia de que no les paramos el carro antes a los violentos": la reflexión de un hombre.
Si la marca es distinta, no es el mismo producto. Podrá salir de la misma fábrica, pero la imagen, el relato, la promesa, la estética y el valor simbólico es distinto. Por eso la Piporé la toma un cincuentón mirando Crónica y la Cósmico la toma un millenial (dispuesto a pagar más) scrolleando twitter.
Todos se creen inmunes al marketing hasta que les recordás que se amontonaban en los shoppings para comprar la misma camiseta de la selección con una estrellita más (nota de color: más de la mitad de esas camisetas no eran originales). O cuando les hacés notar que hacen 3 horas de cola para comer (en 3 minutos) la hamburguesa, el alfajor o la cookie de la que todos hablan en twitter.
Y así puedo seguir hasta dar con el rubro en el que, tan inmunes al matketing, no son. Tarde o temprano, será en una camiseta, un alfajor, un vino, un auto, o una casa en un barrio cerrado, el marketing te garcha.