“La profundidad es un lujo.
Terminar un libro. Conversar sin un teléfono sobre la mesa. Dedicar más de diez minutos a reflexionar sobre un problema. Escuchar un álbum completo. Escribir sin interrupciones. Estar en un lugar sin sentir la necesidad de publicarlo.
En un mundo que vende distracción masiva, la atención sostenida se ha convertido en el privilegio de quienes deciden. Y viven.“
Ustedes son muy jóvenes para saberlo pero antes a octubre le decíamos abracadubre o monstubre y nos emocionábamos por los especiales en Disney Channel, que buenos tiempos.