yo renunciaría incluso
a este cuerpo
despojado de ternura
por un ínfimo
ridículo
mediocre
y aborrecible fragmento
de tu humanidad
y qué no daría yo
por ser todo eso que un día
te enterneció tanto
que solo podrías haberle dado
la delicadeza de un gesto
la belleza de quedarte.