"Me han bloqueado todas las tarjetas por emitir la orden de arresto contra Netanyahu, no puede comprar ni tomar un avión ni alquilar una habitación de hotel".
Nicolas Gouyou, juez francés de la Corte Penal Internacional, quien emitió una orden de arresto contra Netanyahu, afirma que "Israel" y EEUU han bloqueado todas sus cuentas y están hundiéndole la vida solo por intentar que el sionismo rinda cuenta.
Esta es su "justicia internacional" donde los pocos jueces que intenten hacer rendir cuentas a "Israel" son perseguidos y hundidos por el sionismo, todo esto de los tribunales internacionales es una farsa que solo sirve para perseguir a países enemigos de EEUU.
¿Por qué el Metro de la Ciudad de México, un sistema que mueve más de seis millones de personas al día, parece condenado a una decadencia que ningún gobierno logra revertir? La respuesta más cómoda señala el presupuesto, la antigüedad de los trenes, la falta de mantenimiento. Pero ninguna de esas explicaciones toca el núcleo del problema: Fernando Espino Arévalo.
Espino ingresó al Metro en 1970 y ocho años después fue elegido Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo. Desde ese puesto, ha sido diputado local o federal seis veces, postulado por tres partidos distintos, y ha modificado los estatutos del sindicato en múltiples ocasiones para mantenerse al frente durante más de cuatro décadas.
Para poner eso en perspectiva: lleva 18 años más en el poder que Carlos Romero Deschamps, el símbolo histórico del charrismo petrolero, al frente de su sindicato.
Durante años siempre se ha hablado sobre el legado de la Quina, sobre Elba Esther Gordillo, sobre los grandes caciques sindicales del siglo XX mexicano, pero Fernando Espino Arévalo opera con una longevidad que los supera a todos y con una visibilidad pública notablemente menor a la que merece el poder que ejerce.
Ese poder tiene una expresión muy concreta: el control sobre quién entra al Metro, quién asciende y quién decide. Espino controla el 90 por ciento de los ingresos laborales durante tres meses del año; el resto de los meses, solo él decide quién entra. Con esa palanca construyó algo que en cualquier análisis objetivo solo puede llamarse un feudo. El sindicato desembolsa cuatro millones de pesos mensuales para pagar los sueldos de 191 personas, entre las que figuran el propio Espino y 15 parientes de primer y segundo grado: tres exesposas, su pareja actual, una hermana, cuatro hijos, tres cuñadas, un primo y dos sobrinos.
Sus familiares directos no ocupan puestos secundarios. De sus 15 familiares comisionados al sindicato, 13 ocupan plazas con los dos niveles mejor pagados del escalafón salarial, correspondientes al puesto de "subjefe coordinador".
Lo que hace especialmente grave este caso es la opacidad que lo protege. La declaración patrimonial de Espino permanece en la oscuridad. Mexicanos contra la Corrupción (la organización que financía el mismísimo Claudio X González y que usa recurrentemente como ariete político) solicitó al Metro una copia de sus declaraciones patrimonial, de intereses y fiscal de los últimos cinco años, pero la respuesta fue negativa. El Metro pidió solicitarla a la Contraloría de la Ciudad de México, y la Contraloría respondió que no se localizaron.
Un hombre que lleva casi medio siglo administrando de facto el sistema de transporte más importante del país no tiene declaración patrimonial localizable. El STC Metro ha entregado al sindicato 99 millones de pesos entre 2019 y 2023, y la única justificación de cómo se gasta ese dinero son unos "vales" de recibido.
La mecánica política de Espino conveniente y simple; Cuando la administración en turno es afín a sus intereses, el sindicato guarda silencio sobre las fallas, las averías se califican como incidentes aislados y el pacto de opacidad se restaura. Cuando algún director del Metro intenta auditar los procesos o reducir la influencia sindical sobre las compras de refacciones, aparecen las denuncias públicas, los reportes de deterioro se multiplican en los medios y el sindicato señala con estrépito la negligencia del gobierno. Fue precisamente después del fraude electoral de 1988 cuando Espino logró que el gobierno le permitiera incrustar a personas cercanas en subdirecciones, gerencias y coordinaciones, obteniendo el control sobre la compra de refacciones, herramientas e incluso la adquisición de trenes.
Ese fue el momento en que el sindicato dejó de ser una organización de trabajadores para convertirse en una estructura de poder paralela dentro de la institución.
Las tragedias del Metro han sacado momentáneamente a Espino de las sombras. Tras un accidente en Línea 3, trabajadores disidentes señalaron que el sindicato conocía las fallas de señalización desde días antes y no actuó: "ya habían muchos reportes previos pero no lo quisieron atender".
Cada vez que ocurre una tragedia, Espino aparece ante los medios denunciando falta de presupuesto y exigiendo más recursos, como si él fuera un observador externo del sistema y no su principal operador político durante casi cincuenta años. La maniobra se ha repetido con tal consistencia que ya debería ser reconocida como lo que es: una estrategia de distracción.
Hablar de las fallas del Metro sin hablar de Fernando Espino Arévalo es como decir que el deterioro de un edificio no es responsabilidad del administrador que lleva cinco décadas decidiendo qué se repara, qué se oculta y quién trabaja ahí.
Los gobiernos han cambiado, las ideologías han rotado, los directores del Metro han pasado uno tras otro. Espino ha visto desfilar a 20 directores generales. Ninguno ha durado lo suficiente ni ha tenido los instrumentos para desmantelar una estructura construida pacientemente durante décadas.
Autor: Pável Argáez
🔵 #Twiteratti
Abelina López Rodríguez se manda a hacer un autofestejo de cumpleaños, con carpas, comida y una lona que dice: “Acapulco, Guerrero, te ama Presidenta”. La mejor prueba de que la cultura política priísta en este país no ha muerto y sobrevive en Morena como si nada.
✍🏼 Jorge García Orozco @jorgegogdl
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Respuesta a Ricardo Salinas Pliego:
Señor Ricardo Salinas:
Su mensaje dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum amerita también el punto de vista de una ciudadana libre, pensante y con voz propia: yo, Dra. Artemisa López.
Porque cuando alguien que debe más de dos mil millones de pesos en impuestos pretende dictar clases de moral y democracia, no se necesita ser presidenta para responderle… basta con tener dignidad y conciencia.
Usted no es víctima. Es parte de un sistema de privilegios que se creyó intocable.
No se le persigue, se le fiscaliza.
No se le insulta, se le nombra.
Y si le arde, no es por calumnias, sino porque el país ya despertó… y ya no aplaude fortunas construidas sobre trampas.
Exige respeto mientras se burla de las mujeres, de los pobres, de las víctimas.
Llama “escritoras” entre comillas a quienes lo incomodan con ideas.
Y se escandaliza porque ya no puede comprar la opinión pública con un micrófono o un trending topic pagado.
Habla de ser llamado “oligarca” como si fuera difamación.
No lo es. Es una categoría política.
El oligarca no es solo el que acumula millones: es el que cree que su riqueza lo vuelve autoridad moral y poder por encima de la ley.
¿Le incomoda que lo llamen evasor?
📚 Aquí tiene algunas pruebas, ya que las exige tanto:
•El Tribunal Federal de Justicia Administrativa resolvió que Grupo Elektra debe pagar más de 2,000 millones de pesos en impuestos.
•Su empresa enfrenta decenas de litigios fiscales acumulados, públicos y documentados.
•No es linchamiento: es rendición de cuentas.
•No es odio de clase: es indignación legítima ante un país que exige equidad fiscal.
❌ Y no, señor Salinas: usted no puede hablar de feminismo.
No mientras insulta a mujeres en redes, se burla de su trabajo intelectual y convierte su voz en blanco de desprecio.
No mientras guarda silencio ante las víctimas reales de la violencia, y luego las menciona solo cuando le conviene.
No mientras calla ante el dolor y grita solo cuando se toca su bolsillo.
¿Libertades? ¿De cuáles habla?
¿La libertad de evadir impuestos?
¿La de imponer narrativas desde sus canales de televisión?
¿La de dar lecciones sin dar el ejemplo?
Eso no es libertad.
Eso es cinismo con saldo a favor.
Usted no está siendo cancelado.
Está siendo comprendido. Y por eso, ya nadie le cree.
El México que viene no será el que usted compró con favores, impunidad y evasión.
Será el México de quienes, sin millones ni reflectores,
siguen creyendo en la dignidad como forma de resistencia.
🛡️ Nota jurídica de protección
Este texto está protegido por los Artículos 6° y 7° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que garantizan el derecho a la libre expresión y a difundir ideas y opiniones sin censura previa.
Las afirmaciones aquí vertidas se sustentan en hechos de interés público, resoluciones oficiales y el legítimo ejercicio del derecho a la crítica hacia figuras con proyección mediática y poder económico.
No constituyen difamación, injuria ni calumnia.
Están protegidas bajo los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los estándares internacionales de libertad de expresión.
Cualquier intento de censura o intimidación será considerado un acto inconstitucional.
Posdata: Yo no tengo bancos ni canales de televisión,
pero tengo algo que ni todo su dinero puede comprar:
palabra, conciencia y memoria.
Y aunque me bloquee en redes, no puede bloquear la exigencia del pueblo:
que rinda cuentas… y pague lo que debe.
Atentamente,
Una mujer a quien usted bloqueó por falta de argumentos,
no por falta de respeto.
Dra. Artemisa López
(Mexicana que paga impuestos sin tener una televisora para llorar por Twitter)