He cometido errores que todavía me incomodan al recordarlos.
Decisiones apuradas, respuestas que no debí dar, momentos en los que supe qué era lo correcto y no lo hice. No son errores que puedas justificar diciendo “era lo que creía mejor en ese momento”. No. Son errores conscientes. Equivocaciones que duelen porque sabías que estabas fallando.
Y durante mucho tiempo cargué con ellos como una culpa muda, tratando de ignorarlos o de maquillar lo que pasó. Pero con los años he entendido que hay una forma más útil de mirarlos. No para repetirlos, ni para romantizarlos, sino para convertirlos en parte de tu trabajo interior. Para hacerte responsable. Para verte con más claridad y sin excusas.
El error no te define, pero sí te muestra. Te deja ver qué te faltaba en ese momento: paciencia, humildad, criterio, firmeza. Y si sabes observarlo sin disfraz, también te señala por dónde empezar a crecer.
No se trata de vivir justificándote ni de convertir la culpa en identidad. Se trata de no desperdiciar lo que te pasó. De dejar de huir de esos errores que te pueden enseñar más que muchos aciertos. Porque lo importante no es haber fallado. Es qué haces ahora con eso.
La fortaleza mental de un deportista se mide por el tiempo que tarda en recuperarse de un error, una derrota, un fracaso o una adversidad.
La persona mentalmente entrenada lo hace antes que las demás, enfocando de nuevo su atención en el momento presente y poniendo toda su energía en la siguiente acción, sin dejarse secuestrar emocionalmente por pensamientos de culpa y miedo que le desconectan del juego y le hacen sufrir.
#EstoicaMente
¿Quieres mejorar?… ¡Huye del lujo!… Es un narcótico para la motivación. Su mensaje es: “¡Relájate, ya lo has conseguido!”.
Trabaja en espacios sencillos y humildes para enfocar tu atención en la tarea, para esforzarte al máximo y romper tus límite hasta alcanzar tus metas.
¡Se austero!… Tu mente inconsciente te lo agradecerá.
Camina como un emperador romano: cabeza arriba, mirada al frente, espalda recta, hombros altos, pecho fuera, sonrisa y respiración profunda.
Todo tu cuerpo lanzando un poderoso mensaje de seguridad, confianza y serenidad a tu cerebro para que genere la composición química necesaria que haga realidad ese estado de ánimo que deseas experimentar.
La psicología influye en la fisiología... y también sucede al revés.
Charly Brown ya lo sabía…😉
“La felicidad consiste en seguir deseando lo que se posee”. San Agustin
Cada uno tenemos más cosas para agradecer que lamentar en la vida, pero cada cual decide a qué prestar más atención.
Menos juicio y exigencia con la vida, y más agradecimiento por todo lo que nos regala.
Las desgracias en tu vida seguirán... hasta que des gracias.
Deja de pelearte con la vida y de juzgarla, deja de lamentarte y de quejarte, dejar de culpar(te) y hacerte la víctima, y comienza a aceptar cada experiencia que la vida despliega ante ti... y no solo aceptarla, sino también agradecerla hasta desvelar cuál es el regalo oculto que tiene para ti... porque lo tiene, aunque todavia no seas capaz de verlo.
¿Cómo habría sido de diferente "aquella experiencia" si no te hubieras quejado y victimizado durante tanto tiempo?... ¿Qué habría sido diferente si hubieras sabido aceptarla e incluso agradecerla en su debido momento?... Amar lo que es.
Deja que la poderosa energía de la gratitud, el mejor antídoto contra la queja, la envidia o la ira, te transforme y nutra tu alma para seguir adelante con serenidad, alegría y confianza en la vida.
¿Cuánto de lo que haces todos los días es realmente elegido por ti?
No lo que “tienes que hacer”. Lo que eliges hacer.
Es fácil llenar la agenda con cosas urgentes, pero si nunca haces espacio para lo importante, el tiempo va a pasar igual… Y cuando mires atrás, quizás no reconozcas tu vida como algo que tú diseñaste.
Cuando sea titular seré feliz... NO
Cuando gane seré feliz... NO
Cuando sea profesional seré feliz… NO
Cuando sea campeón seré feliz... NO
Cuando me paguen más seré feliz... NO
Cuando sea el mejor seré feliz... NO
Cuando (...) seré feliz... NO
Solo puedes ser feliz en este momento, aquí y ahora, y recuerda que “si no sabes ser feliz con lo que tienes tampoco lo serás con lo que te falta". (Erich Fromme)