No sé qué es más conmovedor si el bebé entre los escombros, el perrito, la pareja de viejitos que se quedan o la labor desinteresada y heroica de los bomberos y voluntarios.
Desde afuera, sólo lloro y rezo por las persona desaparecidas, atrapadas, damnificadas y fallecidas
El que no es venezolano ve escombros, nosotros vemos años de ahorro, vemos la sala que una familia fue comprando de a poco, los electrodomésticos que costó años reemplazar, y todo lo que representa el esfuerzo de una vida. En Venezuela, perder lo material también duele profundo
No los mató el terremoto, están vivos bajo los escombros, menguando, esperando una maquinaria y un rescate que no van a llegar a tiempo. Ellos también serán muertos del gobierno.
No son militares movilizándose hacia La Guaira, donde mucha gente bajo los escombros espera ser rescatada. Son voluntarios. Insisto en que es la misma sociedad la que siempre responde y se hace cargo de sus conciudadanos. Ni políticos ni na.
Cómo le explico a las personas que me rodean en este país y que no son venezolanos, que no entienden por qué estoy mal si mi familia está bien… pero es mi país el que está mal.
Han pasado 16 horas de que ocurrió el devastador terremoto que asoma una tragedia sin precedentes en Venezuela.
El líder de la nación más cercana a nosotros, que tuiteó sin descanso sobre lo que ocurría en Gaza, Gustavo Petro, no ha dicho una sola palabra ni ofrecido la mínima ayuda.
Mientras tanto, todas esas naciones a cuyos líderes Petro ataca por ser de derecha —como Noboa, Bukele, Kast o Trump– ya se pusieron a disposición y están enviándonos ayuda.
Petro es el ejemplo perfecto: el hipócrita que encubre su maldad con el abrazo de causas que le son ajenas, pero apático ante lo que le sucede al vecino.
Un infeliz, pues.
Qué jodida ansiedad estar afuera del país y no poderme comunicar con mis familiares. Qué pesadilla todo esto. Estoy orando porque todos tengan a sus familiares dentro de Venezuela a salvo.
New York Times : Mientras Delcy Rodríguez recorre el mundo exhibiendo reuniones con mandatarios y celebrando el repunte petrolero, un reportaje del New York Times pone el foco en una pregunta que sigue sin respuesta para millones de venezolanos: ¿dónde está el beneficio de esa recuperación?
Los ingresos petroleros están aumentando, pero los salarios continúan pulverizados, los hospitales siguen enfrentando carencias y muchas familias apenas logran cubrir sus necesidades básicas.
La narrativa oficial habla de un “país feliz” y de una economía en auge. La realidad cotidiana de buena parte de los venezolanos cuenta una historia muy distinta.
Venezuela tiene petróleo, tiene ingresos y tiene una oportunidad que pocas veces ha tenido en los últimos años. Lo que está por verse es si esa riqueza llegará finalmente a la gente o si volverá a quedarse en los mismos de siempre.
A mis amigos de izquierdas acá, los respeto, valoro su intención de voto y puedo entender la frustración de no ganar. En lo personal creo que el proyecto social de Petro fue bastante corrupto e incoherente y yo si no digiero que se levanten banderas guerrilleras en actos públicos
A todos los que se sienten moralmente superiores votando por Iván Cepeda, les recuerdo que hoy están del lado de los mayores compradores de votos de Colombia, de los políticos más corruptos, de Euclides Torres, de Benedetti, de Roy Barreras, de “El Gato”, “La Gata”, “El Gatico”.
Así que esa superioridad moral se cae rápido.
De verdad no puedo con esta generación tan ridícula, todo les genera ansiedad pero se creen rebeldes y revolucionarios, están a favor de la paz total pero a la vez quieren formar guerillas si las cosas no salen como ellos quieren.
Mocosos inmaduros lo que les faltó fue correa.
En Venezuela, millones votaron por Chávez buscando justicia social, igualdad y una mejor distribución de la riqueza.
Los primeros años fueron celebrados.
El resto de la historia, ya todos la conocen.