Ayer despedí a mi mejor amigo de mi empresa y hoy todos nuestros amigos en común me sacaron del grupo de asado porque dicen que "se me subió el poder a la cabeza". Él y yo crecimos juntos; cuando fundé mi agencia, lo contraté para ayudarlo porque llevaba meses desempleado. Le di un sueldo por encima del mercado y total flexibilidad, confiando en que cuidaría mi espalda. Sin embargo, en el último año se volvió el empleado más tóxico: llegaba tarde, entregaba proyectos mediocres y se sentía intocable frente al resto del equipo porque "era el mejor amigo del jefe".
Hace una semana, por su negligencia, perdimos al cliente más importante de la empresa, lo que puso en riesgo el sueldo de otras 15 familias. Cuando lo llamé a mi oficina para cuestionarlo, se rió y me dijo: "Relájate, entre amigos nos entendemos, mañana lo arreglamos". En ese momento supe que no podía seguir. Le pedí que recogiera sus cosas y le pagué su liquidación completa, pero él salió diciendo que lo traicioné por dinero. Ahora mi círculo cercano me dice que el dinero va y viene, pero que una amistad de 20 años no tiene precio. Yo opino que ser mi amigo no te da derecho a hundir mi negocio ni a burlarte de mi esfuerzo. ¿Ustedes qué harían? ¿Mantendrían a un amigo incompetente por lealtad o elegirían la integridad de su empresa aunque se queden solos? Los leo en los comentarios.
@mauriciocowboys @AlturxImparable Golpear no es lo mismo que corregir. La dueña debió intervenir desde que los perros se estaban gruñendo y no esperar a que pasara a mayores para luego llegar a la violencia. Se supone que los seres pensantes somos los humanos