A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.
En la Ciudad de buenos aires ahora está prohibido “tomar y beber” adentro del subte. Y hay una vocecita que te lo recuerda cada tanto por altoparlante tipo 1984.