Los guatemaltecos no necesitamos monumentos dedicados al ego y la soberbia de algunos hombres. Los guatemaltecos necesitamos educación, salud y justicia de calidad.
Malgastar dinero en la celebración del bicentenario, es una soberana estupidez.
Esa dichosa celebración del bicentenario debe cancelarse: el himno nacional no se dejó manosear, la pintura millonaria quedó descolorida y espero en Dios que el bosque de Xela le gane la batalla a un parque innecesario. Dejémonos de bobadas ¡urgen las vacunas!