Antes me desvelaba fumándome un delicioso foquito, ahora me desvelo estudiando —en mi enésimo intento por sacar una carrera— y me avergüenza haber fracasado tantas veces, pero la neta nunca voy a dejar de levantarme y luchar, así me muera tratando una y otra vez de salir adelante
Hoy aprendí que a veces las visiones generales no funcionan de forma individual y que el mundo está más que podrido y que tengo problemas graves de ansiedad.
Cada vez que tomo en mis manos mis frágiles airpods no puedo creer que compre unos audífonos que ya con el seguro me costaron poco más de 6mil pesos, me pasé de verga, pero qué bien se escuchan, bendiciones.
Pero como era de esperarse, ese camino sólo lleva al sufrimiento, ya que es inevitable observar que hay cosas que no tenemos, sin embargo, a veces ese sufrimiento también sirve de brújula para dirigirnos a nuestras metas, yo por ejemplo, necesito construir una casa en mi terreno.
Definir la identidad del ser es un ejercicio cuyo solo concepto se vuelve ambiguo, por eso muchos (me incluyo) en ocasiones lo sustituimos por todo lo que rodee al “tener” ya que al ser más palpable nos permite engañar al alma como quien sacia el hambre con hielos.