que eran de metal.
— Ya dije, no me resfriaré...aunque quizás debería de ser más cuidadosa con este material —pese a que usualmente no tiene problemas.
Observaría su camisa, ante sus palabras. Cierto era que transparentaba, pero más lejos de eso...puede que más que la sensación, fuese el peso.
La seguiría para estar bajo las cornisas .
Al mirar a la mujer, comenzaría a doblar los puños de su camisa, revelando así sus brazos. +
Los ojos de la tulpa eran de un color vivaz, pese a su inexpresivo rostro, iluminando así su faz.
Confusa, ante su actuar, se dejó tocar sin vergüenza alguna.
— Podria...¿definir, "fuerza"? Realmente, siempre hago lo que soy capaz —diría— Carecería de sentido no esforzarse
Deimos se sentó frente a aquella chica y examinó sus brazos. Sin pedir permiso (mala costumbre), sujetó una de las extremidades de acero con su zurda para fijarse mejor en qué podía ser lo que faltaba. La respuesta estaba en los dedos.
“ Mh. . . Eh, ¿has hecho mucha fuerza +
Alzaría su testa, fijando la visión de sus ocelos en la mujer.
— Muchísimas gracias. —inclinaría su cabeza— Pero yo no me resfrío, mi señora
Diría, para proceder a explicarse.
— No soy humana —era un alma pura en una vasija, con esa apariencia: nada más.
Una tulpa.
— En cualquier caso, si su cometido es defender a los aldeanos, debe de prepararse para enfrentar al nigromante o fuerza sobrenatural que los manipula ¿no es así? —caminaría, lentamente, cauta.
Al menos, hasta detener su paso y alzar un brazo frente a ella.
Pues, en la +
Es imprudente、molesta. Branca suspira con pesadez pero accede a que la lleve、al menos se están moviendo、el olor a podredumbre pronto parará de atizarle la nariz.
⠀⠀——Avisaré a los pueblerinos cuando lleguemos、sospecho que mi presencia en el descampado no era algo (+)
— Si no tiene un n��cleo de energía lo dudo mucho —se cruzaría de brazos— Ah...¿es que quieres hacerlo funcionar? Si implementases un núcleo de energía artificial o...un alma, seria posible
¿Ánima no enferma? Eso es una afirmación de que aquella mujer es un Xeno. Dánae activó los sensores de sus ojos que eran imposibles de percibir a simple vista (solo por cambios energéticos de la Mechanicus), pudo detectar brazos metálicos. Interesante, Dánae no sabía que los>
— No estoy segura, no percibo aura alguno, tampoco veo colores —diría, con los ojos fijos en el artefacto mecánico— Pero teníais curiosidad por investigarlo, tendré en cuenta tus deseos
—Mira ¿Dijiste que te llamas Ánima?
Dijo el moreno aun sobresaltado, decidió suspirar y tratar de tranquilizar su corazón que estaba a mil por hora.
—Mira, no es que no este agradecido por ayudarme a bajar, pero por favor ¡No vuelvas a hacerlo!
Exclamó Arcadio alterado, ya>
— Si, mi señora. —incorporaría su postura— Verá, me llamo Ánima, soy una tulpa y tan solo estoy alojándome en el castillo como invitada, a cambio de mis servicios y ayuda allá donde sea necesario...desempeñaré la función que deseéis
Su rostro era inexpresivo.
Muy tranquilo.
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Latrasil, con su figura imponente y su porte regio, observó cómo la rubia se inclinaba hacia ella con gracia, permitiéndole que depositara un suave beso en el dorso de la mano.
Aunque su apariencia podría engañar a algunos, sus modales reflejaban una crianza ››
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La mirada de la tulpa, se clava en ella.
Y no tarda en ponerse en pie y caminar hacia ella.
— Disculpe ¿puedo tener un poco de su tiempo? —inquirió, mirándola a los ojos.
conflicto armado y cuando se halló la paz...tras tanto sacrificio, fui relevada de mi función original, por lo que...me estoy dedicando a viajar para entender un propósito
Sus ojos se entrecerraron ligeramente al ver ese gesto de invitacion por su parte.
— Muchas gracias, señorita —caminaría a su lado, manos en el regazo— Mis travesías las viajo en soledad, no recuerdo de dónde soy originaria, solo sé que al nacer, participé activamente en un +
Tomaría una porción pequeña, para poder degustarla.
Está delicioso, de hecho sopla al ver quenes humeante.
— . . . Es delicioso, no sé bien si hay algún matiz que cambie, pero diría que son estrechamente familiares —comentó tras un bocado.
— No pretendía soltarle, eso pondria en riesgo su vida —comentó muy tranquila mientras se quitaba el arnés que mantenía el paracaídas.
Alzaría su mirada hacia él.
— Mi nombre es Ánima, solo soy una trotamundos: escuché su deseo y tan solo deseé cumplirlo, lamento si le +
—¡Pero que! ¡Suéltame!
Se alarmó demasiado cuando fue sostenido de sus caderas, y es llevado barranco abajo de un salto. No pudo luchar para soltarse del agarre, y ahora intentarlo sería la muerte. Se aferró con fuerza a la mujer que ahora tenía una especie de paracaídas en su>